Valeria's Diary

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Valeria's Diary

Mensaje  Valeria Tobillos de Papel el Lun Mayo 09, 2011 3:05 pm

14 febrero 2011

Querido diario:

He estado pensando mucho. En el pasado, en los otros... En lo que somos. En lo que nos hemos convertido. Y lo que me parece mas correcto es: un perdido. ¿De qué otra manera se puede definir? Aún y cuando los términos "cambiado" "cambiante" o "changeling" son aceptados, no alcanzan a a reflejar nuestra condición. Claro, todo ha cambiado, eso no lo podemos negar: cambio nuestro entorno, nuestra vida, nuestra mente, nuestro cuerpo... Incluso hasta el tiempo ha cambiado. Pero el cambio es parte de la vida, e incluso antes, en nuestra vida "normal" estábamos sujetos al cambio, al azar... Pero no. No es solo el "cambio". Lo que nos define es la pérdida. Es ese sentimiento de vacío, de desorientación, de haber sido despojado de las fibras mas profundas de nuestro ser. Lo perdimos todo: hogar, familia, trabajo, amigos, tiempo, memorias y algunos, hasta la capacidad de sentir... Las espinas arrancan trozos de tu mente y de tu alma. Ellos se deleitan despojándote, arrasando con tu ser entero, dominando, rompiendo todo lo que desean. Hasta que, en un momento, estamos perdidos. Perdidos para el mundo. Me siento perdida. Coppelia dice que nos podemos recuperar... Ojalá que tenga razón.

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Re: Valeria's Diary

Mensaje  Valeria Tobillos de Papel el Mar Mayo 10, 2011 10:34 am

28/Febrero/2011

Hoy subí a un taxi. Coppelia me dijo que no me preocupara. Y aunque yo no quería tuve que subir. Me traía tan malos recuerdos... Desde aquél día no me gustaba salir a la calle. Los automóviles no me importaban demasiado... pero los taxis... Pero Coppelia quería ir al Barrio Antiguo. Le habían contado de un café que había estado ganando mucha popularidad, y yo no quería ir. "Sommeil du temps" le habían dícho (o algo así), y por mas que yo decía que no, ella quería ir, y era terrible estar sola, así que no tuve más remedio. Subí al taxi, y cerré los ojos, no quería ver las imágenes vertiginosas que se deslizaban a medida que avanzabamos por las calles de la ciudad. Habíamos acordado que solo tomaríamos un café, y nos acomodamos en la esquina mas escondida del lugar, justo tras un bonito biombo que hacía juego con la decoración. Era agradable. Y las dos nos sorprendimos sobremanera cuando el camarero vino hacia nosotras: era otro perdido. Su porte era elegante, y su rostro era literalmente, una máscara. Al parecer vió nuestra alarma y desconcierto, y para tranquilizarnos, nos guiño un ojo. Nos dejó los menús y volvió justo a tiempo para tomar nuestra orden, y le pedimos discreción, no queríamos que nadie supiera que estabamos en la ciudad, no al menos hasta poder estar más tranquilas y establecidas... Quizo hablarnos de algo que llamó "feudo", pero fué a ocuparse de otra mesa. Dejamos el pago y la propina en la mesa y nos fuimos. No se que pensar... No se si quiero saber mas al respecto. No se si sea prudente... Aunque precisamente fué el señor Flasker el que nos salvó, otro perdido... como nosotras. Esos héroes que nunca sabremos a donde fueron. Coopelia dice que hace días vió a alguien que parecía un lobo montado en una motocicleta, como otro de los que nos salvaron... pero no vió su rostro. No podemos estar seguras de nada, y no podemos dar un paso en falso. Ojalá las cosas fueran más simples. No quiero volver a ese café, no nos podemos arriesgar... al menos todavía.

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Tonto diario...

Mensaje  Coppelia Krauser el Jue Mayo 12, 2011 10:36 am

28 de Febrero, 2011

Sinceramente, nunca he creído en esto de contarle las cosas a un trozo de papel, pero lo estoy haciendo porque Valeria me insistió tanto. Ella asegura, con una mano en nuestro corazón de engranes, que escribir nuestra vida nos ayuda a comprenderla (no entiendo el como, en realidad), y que me ayudará a recuperar la sanidad que perdí hace tanto tiempo ya.

Al mal paso darle prisa, diría Rocío, a quien extraño tanto...

Hoy tuve un mal sueño. Escuchaba un tic toc incesante, en la completa oscuridad y cuando por fin pude ver algo, ella estaba frente a mí y mi monstruo estaba a mi lado, sosteniendo mi mano con fuerza.

Tic toc, escuchaba, una y otra vez, más el sonido no venía de mí si no de lo que tenía enfrente. Johann desenfundó su espada y cortó de tajo a quien teníamos enfrente, por la cintura. Yo sólo alcancé a ver sus ojos vacíos mirarme, como suplicando, pero si ella había tomado mi vida, que también era de mi amado, era lo justo que la tomara de vuelta, ¿no? ¡NO?

Mientras ella se deshacía en una especie de polvo blanco y trozos de porcelana, yo sentí un intenso dolor en el vientre, un dolor como el que no sentía desde que el Coleccionista me llevase a su lado por primera vez. Cuando volteé hacia abajo, me di cuenta de que tenía una herida que era más una cuarteadura, de esta salía una especie de polvo blanco, como ese en el que se deshizo el Mitote.

Miré a Johann con angustia y su rostro súbitamente se convirtió en aquél del Relojero, observándome con sus ojillos pequeños y vacíos.

Tic, toc. Desperté. Johann estaba a mi lado, abrazándome con fuerza y susurrando mi nombre, MI NOMBRE, diciendo con tono preocupado que todo estaría bien. ¿Lo estará?

Después de la salida reciente con Valeria, mi paranoia se ha vuelto más un enemigo que un aliado y ahora se ha metido en mis sueños. No sé si sería buena idea unirnos a este Feudo nuevo, pues antes estuve en uno y no hizo diferencia. No sé si confiar en aquellos que nos liberaron, pues en los Setos se ven tantas pesadillas e ilusiones...

Sólo sé que me persiguen los chillidos del Simulacro cuando Johann me ayudó a terminar con él, y las miradas vacías y sin cariño que los dos Sustitutos, portando nuestras alianzas, tenían para ellos. Y me persigue también la devoción con la que Johann me mira, devoción que ya no puedo corresponder y no sé por qué...

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Re: Valeria's Diary

Mensaje  Coppelia Krauser el Mar Jun 07, 2011 3:12 pm

Del Diario de Coppelia.
Junio 06, 2011.


Tic... Tac... Tic... Tac

Sigo escuchando sin cesar, sonido sólo interrumpido por el repicar molesto del teléfono que Johann puso para este propósito.

Tic... Tac... Tic... Tac

Le dije, en serio le dije que esa no era una buena idea pero nunca ha sido lo más prudente del mundo, por algo está conmigo y por eso hemos pasado por todo lo que pasamos. Incluso aquél día en que creí él me llevaba entre sus brazos...

Tic... Tac... Tic... Tac

Esa tarde llegó al teatro al aire libre, me miraba de lejos. Yo acababa de tener una pelea con Gregorio, para variar, y él siempre estaba para mí, conmigo. Nunca entendí un no y mucho menos lo acepté como respuesta, nadie se atrevía a decirle no a Analía Sada, por supuesto. Se sentó en la última butaca mientras yo me presentaba ante un público invisible y exigente.

Tic... Tac... Tic... Tac

Giraba y giraba sin parar, sacando entre giros mi enojo y frustración. Él sólo me miraba de lejos, esa expresión condescendiente que siempre usó cuando estaba inconforme con mis acciones. Nunca me recriminó, pues me aceptó cual soy (bueno, era), pero su mirada, su mirada de aprobación/desaprobación era (es) lo único que podía (puede) desarmarme. Poco a poco se fue acercando hasta quedar en el primer asiento de la fila central, lo recuerdo bien...

Tic... Tac... Tic... Tac

Uno, dos, tres pasos, el último mal dado. Escuché como mi tobillo crujía y me dejé caer, esperando con resignación la inflamación ya familiar. Caí por dos, tres, cuatro, muchos segundos, no recuerdo, hasta que mi cuello crujió de igual manera, aunque esta no era familiar, chocando bruscamente contra el descansa brazos del asiento donde mi monstruo estaba sentado.

Tic... Tac... Tic... Tac

Sentí sus manos temblorosas sujetarme con premura, escuché a lo lejos su voz fría quebrarse mientras llamaba una ambulancia, poco a poco perdía la conciencia mientras él ganaba la propia. Pude percibir, como en un susurro, un grito desgarrador y después, nada.

Tic... Tac... Tic... Tac

Sentí unas manos temblorosas sujetarme con premura. Escuché a lo lejos su voz fría quebrarse mientras me llamaba por mi nombre, Coppelia. Unas manos nudosas, temblorosas y a la vez ágiles reacomodaban mis tobillos maltrechos y hacían maravillas untando en mi cuello algo que apestaba a madera, ¿o era barniz? En mi inconsciencia pude sentir que mi pecho era profanado y cada embate del pequeño serrucho alcanzaba en agonía a la que Johann estaba sufriendo.

Tic... Tac... Tic... Tac

Que raro, es como si viera todo detrás de un vidrio...

Tic... Tac... Tic... Tac

Llevo un hermoso traje de gala. La falda es negra igual que el corsé, los listones de un rosa brillante así como el fondo de mi falda. Las zapatillas brillan, casi tanto como mi piel... ¿por qué brilla mi piel?

Tic... Tac... Tic... Tac

Giraba y giraba sin parar, esperando encontrar en mis giros ese antiguo enojo y frustración. Él sólo me miraba de lejos, esa expresión condescendiente que siempre usó cuando estaba inconforme con mis acciones. Nunca me recriminó, pues me aceptó cual soy (bueno, era).

Tic... Tac... Tic... Tac

Una espada cuelga de su cintura, tan grande como su pierna y casi tan alta como yo. Me mira, su expresión dura. En esos ojos gélidos, azul profundo, todavía puedo encontrar esa mirada de aprobación/desaprobación que me resulta tan familiar, pero ya no logro entender. Poco a poco se va acercando hasta quedar frente a mi vitrina. Por un momento, es como si quisiera pronunciar mi nombre y llamarme su estrella brillante pero se queda en sus labios, se escuchan los pasos, se escucha mi nombre, Coppelia, Coppelia, repite, incesante, repite, incansable.

Tic... Tac... Tic... Tac

Se escucha en mi pecho, resuena en mi mente, en la suya, mi corazón de engrane aún no lo entiende. Ana, Anita, Analía, querrá decir. Su estrella brillante, su voz palpitante, tic tac incesante.

Coppelia Krauser

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Un sonido constante.

Mensaje  Valeria Tobillos de Papel el Mar Jul 19, 2011 9:59 pm


Tic toc tic toc

Marina le había vendado el pie. Le había dado la firmeza que necesitaba.

- "Más gracia. Otra vez".

Su uña se había roto hacia dos días, pero lo intentaría de nuevo.

Tic toc tic toc


Él le había amarrado los pies al pedestal. Le daría la firmeza que necesitaba.

- Hummm... Si. Con una vuelta fué suficiente. Tienes mas gracia.

Sus tobillos se habían roto. No lo intentaría de nuevo.

Tic toc tic toc


El escenario. Las luces. Se había quedado inmòvil. Una mirada de reprobación. Bajaron el telón. La audición fue un fracaso.

Tic toc tic toc

La calle. Las luces. Se había quedado inmóvil. Un grito de dolor. Cerró los ojos. Todo había sido en vano.

Tic toc tic toc.

Abrió los ojos. Vió las flores. Las primeras flores que le enviaban. El dolor persistía. Pero ya no tendría que seguir bailando. Sonrió. Ahora podría decir lo que quería hacer en verdad.

Tic toc tic toc

Abrió los ojos. Vió el reloj. El que mas odiaría. El dolor persistía. Tendría que seguir en pié. Y muy a su pesar... sonrió. No podía decir lo que quería en verdad... ni siquiera expresarlo con su rostro.

Tic toc tic toc

La tonada se repetía - "¿Cuanto tiempo más...?"


Valeria Tobillos de Papel

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