Cabalgando la Tormenta

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Cabalgando la Tormenta

Mensaje  Yashem el Lun Jun 20, 2011 4:06 pm

—Yasheeeeeeeeeeemmmmmmmm!!!?

Me cuesta tanto trabajo concentrarme ahora.

Nos encontramos en un extenso pastizal. Nubes espesas cubren el cielo, y el viento corre con furia, amenazando el azote de una gran tormenta.

No son los truenos, ni la inminente lluvia, lo que matan mi concentración. Siento fuerte, dentro de mi cabeza, ese extraño pillido que acompaña la presencia de Elizabeto del Seto. Normalmente puedo tolerarlo, pero en este lugar, es casi insoportable. Dentro de los sueños del Arlequin, su aura se extiende hasta el infinito.

Hubiera esperado encontrarme con un sueño mucho más loco y caótico, pero mis ojos descubren todo lo contrario. Mi visión es varias veces más nítida, y los sonidos son claros incluso a la distancia. Percibo el movimiento de cada una de las briznas de pasto. Cada una, a su propio compas, danza al ritmo de la música del viento. Siento caer miles de pequeñas gotas de lluvia sobre mi testa y hombros. Debo admitir que Elizabeto es un excelente arquitecto onírico.

¡Que bueno que llegaste!— El danzante juglar corre hacia mi agitando los brazos, en señal de saludo. — Que bueno verte por aqui. Seguro seguiste mis indicaciones al pie de la letra.

-¿Por supuesto... Tuve que pasar por los sueños de varios grises para llegar ahi. Debiste haberme dicho que diera vuelta a la derecha en Alburquerque. Me hubieras ahorrado el sueño de ese adolecente afecto a la pornografía japonesa.

¡Va! Eso hubiera sido mucho menos divertido, mi estimado pupilo. Lo que hace falta a los marchitos corazones, es encontrarse tentáculos querendones. La proxima vez no te resistas, y verás como les gustas. — Elizabeto sonreía como si estuviera dando consejos a un chiquillo preadolescente; muy malos consejos por cierto.

Pude notar que el atuendo del bufon era muy diferente. Vestía con un anticuado traje color marrón, muy característico de los pilotos de aeroplano de la primera guerra mundial. Llevaba unas coloridas gafas de pilotaje, más en parodia de los ojos del Capitán Harkness que para proteger su vista. De alguna manera, se las arregló para que su gorro de cuero conservara las tres puntas con cascabeles, símbolo de su profesión preferida. Como último toque de deliberada ridiculez, llevaba puesta su brillante máscara debajo de las gafas.

No me gustaba mucho a donde iba todo esto. Si bien puedo controlarme, núnca me han gustado del todo las alturas. Soy feliz a muy altas velocidades, siempre que las llantas de mi poderosa máquina esten bien agarradas a la tierra.

Bien, ahora recibirás tu siguiente lección. Levanta las manos como yo. — Elizabeto levantó los brazos lo más alto que pudo, con las palmas viendo al cielo. La lluvia, que hasta ese momento había solo caido en leve rocio, nos martillaba fuerte con sus pesadas gotas.

Levanté las manos en la misma posición, sin saber realmente qué esperar. Si esto fuera el mundo vigil, buscaría un refugio de la tormenta. Levantar las manos, en una planicie, bajo las nubes, era una invitación para los relámpagos.

-¿¿Y ahora qué, Elizabeto?

Solo espera... un poco más...

>>un poco más...

Sentí de pronto un fuerte tirón en mis brazos, y me levanté de súbito en el aire. Los vientos me impidieron ver hacia arriba, y tuve que voltear para protegerme del embate de sus ráfagas.

Bajo mis pies flotantes vi una gigantesca águila bajar en picada hacia mi deschabetado mentor. Lo tomó fuerte con sus garras, y lo levantó en el arie. Noté entonces que poderosas patas, resistentes como el acero, me asían fuertemente de las muñecas.

El águila de Elizabeto pronto nos alcanzó. Noté que el juglar trepaba gracil por las plumas de la enorme ave, y se montaba seguro sobre una exótica silla de montar. Tomó las riendas de la bestia voladora, y la hizo girar a mi alrededor como si se tratase de un remolino.

Ahora te toca a ti, mi estimado Yashem. Te reto a una carrera. ¡Esta noche cabalgaremos la tormenta!

Apenas en control de mi propio vértigo, el horizonte se iluminó con los relámpagos furiosos del temporal.

(continuara...)


Última edición por Yashem el Lun Jun 20, 2011 7:55 pm, editado 1 vez
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Re: Cabalgando la Tormenta

Mensaje  Sue Silvertongue el Lun Jun 20, 2011 6:07 pm

*-* Jejeje, eso de los oneiropomps trae todo, me gusta mucho como escribes Toño Very Happy Keep on writing!!!
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Re: Cabalgando la Tormenta

Mensaje  Yashem el Lun Jun 20, 2011 7:56 pm

Muchas gracias Smile

Espero pronto continuar con esta historia, y escribir algunas más que tengo pendientes.

Es bueno ver el foro de nuevo activo.

Que no se acabe!
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Re: Cabalgando la Tormenta

Mensaje  Rendell el Lun Jun 20, 2011 10:29 pm

Es cierto que no se acabe habiamos caido en un pequeño letargo por las ocupaciones cotidianas pero ya nos estamos dando un poco de tiempo ,que bueno porque ya queria leer mas historias de todos ustedes
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Re: Cabalgando la Tormenta

Mensaje  Eladio Cazacuervos el Mar Jun 21, 2011 6:32 pm

Yashem escribió:"Lo que hace falta a los marchitos corazones, es encontrarse tentáculos querendones."

BEST. QUOTE. EVER!

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Re: Cabalgando la Tormenta

Mensaje  Yashem el Miér Jun 29, 2011 11:38 am

-¿Cuál es nuestro destino?

-¡Judíos¡… Siempre piensan que todo debe conducir a algo.

Quizás yo alguna vez también fui Judío. ¿Cómo saberlo? Que importa.

-En los sueños no hay destinos. No hay razones. Todo pasa. O no pasa nada. Pero nunca hay algo concreto.

-¿Qué tal si me ayudas a subir?

-¡No!

-¿Por qué no?

-Por que si te ayudo no habrás aprendido. Es mejor que caigas cientos de metros y presencies como tus huesos se revientan en mil pedazos para despertar en un delicioso terror que te enseñará durante días todo aquello que hiciste mal.

Sonrío.

-Voltear hacia el suelo no ayudará de nada. ¡Solo llamará a las bestias marinas que viven en él!

Yashem voltea.

-Solo bromeaba… pero bromear en los sueños muchas veces es llamar a que estos ocurran. ¡Un momento! ¡Ya casi llegamos!

-Pensé que habías dicho que no hay destinos en los sueños.

-¡La Tormenta no es un destino! La Tormenta es todo aquello cuanto tienes y todo cuanto te falta. La Tormenta lo es TODO.

---------
OOC:

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Re: Cabalgando la Tormenta

Mensaje  Yashem el Miér Jun 29, 2011 12:45 pm

Quien me manda voltear hacia abajo.

Nos movemos a gran velocidad, surcando las ráfagas de la tormenta. Elizabeto me mira desde su montura, la majestuosa águila gigante. Su sonrisa es sincera y burlona, y parece estar muy impaciente de que tome mi lugar.

Sigo agarrado de las patas de la segunda águila. Mis músculos se encuentran paralizados por el vértigo. Un movimiento en falso, y no habrá salvación contra del impacto.

Me repito una y otra vez que esto es un sueño, que lo peor que podría pasarme es amanecer con algunos golpes, y pasar el día adolorido y desvelado.

Pero el sueño parece tan real...

Demasiado real...

Intento mover las manos, para trepar poco a poco por las plumas del ave ciclópea. Las garras de acero se sueltan un poco, para dejarme subir. La lluvia nos embiste con sendos proyectiles líquidos. Mi vista se nubla. Mi mano derecha no logra asirse de las plumas de mi montura.

Caigo

El vértigo alcanza su punto critico. Caigo tan rápido, que siento la lluvia moverse de abajo hacia arriba. Me acerco vertiginosa e inevitablemente hacia mi final.

Miles de pensamientos cruzan mi mente. Ninguno de ellos es lógico. Imágenes vienen y van en mi cabeza, aún más rápidamente que los relámpagos a mi alrededor. Frases e ideas ebullen en mi cabeza; burbujas ardientes que se revientan con furor.

Bestias marinas

El piso deja de ser sólido, y se mueve violentamente bajo la furia del temporal. Una criatura marina se mueve bajo las aguas oscuras. Su sombra tiene el tamaño de un trasatlántico, y sus seis ojos escarlata me miran directamente. El monstruo de pesadilla salta hacia mi, abriendo sus fauces.

Un sueño. Solo es un sueño.

¡¡Piensa!!

En un esfuerzo sobrehumano de voluntad, logro ralentizar el tiempo a mi alrededor. Preciosos instantes. Mi caida se detiene por momentos. Puedo ver con todo detalle hileras tras hileras de dientes afilados y podridos, que se sumergen muy dentro de la cueva que la bestia tiene por garganta. Aún tengo plumas de águila entre mis puños. Esto es más que suficiente.

Giro en el aire, mis pies miran hacia abajo. En fracciones de segundo, logro impulsarme de nuevo hacia arriba, apoyando mis pies en uno de los colmillos de la bestia. Escucho las mandíbulas cerrarse tras mis talones, en una explosión sísmica. Salgo proyectado.

No es tiempo de mirar atrás. Extiendo mis brazos, ahora cubiertos por las plumas.

Vuelo.

Me elevo. La lluvia ahora golpea mi cuerpo como pequeños meteoros helados. No importa.

Vuelo.

El horror marino se ha perdido de vista. El viento furioso no logra detenerme. Por instantes, solo existimos la tormenta y yo. Nada me ata, nada me detiene.

Soy libre...

Detengo mi aleteo al posarme sobre la espalda de mi montura voladora. Elizabeto mantiene el equilibrio sobre el pico de su propia ave, de cabeza, usando solamente un dedo.

- Tardaste mucho, Ojos Grises. ¿Listo para la carrera?

¿No le importaba lo que había sucedido? Casi había muerto. Aunque debo admitir, con una sonrisa, que a mi tampoco me importa ahora.

- Estoy listo. ¡Nací para este momento, Arlequin!

Las nubes se abrieron ante nosotros. El panorama mostró la cumbre de una montaña, que se alzaba más allá del cielo, hasta tocar las estrellas. No había nada que explicar.

En sus marcas... listos... FUERA!!!!!
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Re: Cabalgando la Tormenta

Mensaje  Sue Silvertongue el Miér Jun 29, 2011 1:21 pm

Cuando te liberas de las ataduras de la mente, se pueden surcar el firmamento en un parpadeo...

Excelente historia!!! Very Happy Keep on goin'
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Re: Cabalgando la Tormenta

Mensaje  Rendell el Jue Jun 30, 2011 1:12 pm

Esta muy chida la alucinada digo la soñada a Mark le va a gustar mucho la parte del monstruo marino ji ji ji ji Twisted Evil
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