La Cantina José José

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La Cantina José José

Mensaje  Tank el Mar Jun 21, 2011 11:55 pm

Hace unas semanas.

Buscábamos información acerca de la muerte de Joaquín Coyote, cuando llegué a este lugar a aclarar mis pensamientos.

No era de gran lujo. Ni de mucha pompa. Y los tonos azules y fríos hacían que mis ánimos decayeran, pero… era un buen lugar.

La cantina “José José”.

Dicen que tras un día pesado de estar sumergido entre documentos y papeles lo puedes encontrar. Él sabe aparentar entre los grises. Nadie nota que está ahí, pero ciertas noches se puede encontrar a ese hombre triste que no platica mucho, pero si lo haces hablar, sus frías palabras enchinan la piel. Esa noche buscaba al Señor Eladio Cazacuervos. Aunque fue mayor mi sorpresa no encontrarlo a él, sino al ojos grises Yashem Amoq, sentado en la barra. Como quien bebe para olvidar.

Me acerqué. Había varios vasos vacíos frente a él. Se disponía a pedir el siguiente cuando con un golpe en la barra coloqué unos billetes.

-¡Traiga otro de lo que bebe el caballero! Y para mí: Tequila.

Me miró con sus ojos opacos como nubes, se encontraba desconcertado por mi llegada.

-¿No sabía que bebías Tank?

-No lo hago. Pero me parece descortés no pedir nada.

Yashem mostró una de esas sonrisas que cuarteaban su rostro.

-¿Problemas?

-No. Esto del hombre lobo… me tiene vuelto loco…

Las bebidas son servidas frente a los dos. Decidí hacer algo que pocas veces hago. Mi llama se encendió un poco más y noté un detalle: Su mano temblaba.

-Puedo no ser un genio… pero de ser tú no bebería tanto solo por esa razón. Luces perturbado.

Da un trago veloz hasta ver el fondo del vaso. Saca una cajetilla de cigarros. Busca a tientas con las manos donde dejó el encendedor. Doy un chasquido. Enciendo el cigarro.

-¿Te puedo preguntar algo Tank?

Una calada profunda.

-Claro.

Saca el humo en un golpe de aire y pregunta:

-¿Extrañas a tu familia?

-Tengo a mi hermana...

-Lo sé… pero, me refiero a tus padres.

Lo vi. Tomé el vaso de Tequila. Un sorbo. Lo deslicé con fuerza. Vacío sobre la barra. El cantinero lo atrapa.

-¡Cantinero! ¡Traiga la botella! Esto será un paseo largo por el callejón de los recuerdos.

(Continuará)

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“Mataste a mi amigo. Secuestraste a mi hermana de batalla. Viniste hasta mi casa a burlarte de mí. Pero cometiste un error: ¡Me dejaste vivir! Hasta la más oscura noche termina cuando llega el amanecer…”
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Re: La Cantina José José

Mensaje  Yashem el Miér Jun 22, 2011 5:09 pm

Cantina José José. Ocho de la noche. Un martes cualquiera.

Hoy es una de esas noches en que los recuerdos logran atraparte en el intento de huirles. Hoy la carga de mis labores y el peso de la búsqueda han empezado a cobrar su cuota.

He venido al territorio del invierno. No para tratar asuntos del feudo, sino a tener un rato a solas para entonar la melancolía de mí entorno con la mía propia. El frío sobrenatural del ambiente comenzó a contrastar con el ardor apagado del coñac. Después de cinco tragos, el sopor comenzó a apoderarse de mi gris mirada. El alcohol no me ha solucionado ningún problema, y sé que no me hará olvidar. Aún así, sigo bebiendo.

-¡Traiga otro de lo que bebe el caballero! Y para mí: Tequila.

Pensé por momentos que me había quedado dormido, y veía cosas fuera de contexto. Al lado de la barra, me acompañaba Tank, Llama Vengadora. Me costaba trabajo distinguir entre el ardor de su aura y el ligero quemar del licor en mis venas. Nunca lo había visto beber, pero ahí estaba, con sendo trago de tequila, que cuidaba muy bien de no sostener demasiado tiempo. En un descuido, su folclórica bebida se hubiese evaporado.

-¿No sabía que bebías Tank?

-No lo hago. Pero me parece descortés no pedir nada.

Charlamos poco, como siempre sucede cuando nos vemos. Tank es hombre de pocas palabras, y yo no acostumbro tampoco derrochar discursos. Fui cortés con él, y di algunas excusas de mi creciente embriaguez.

-Puedo no ser un genio… pero de ser tú no bebería tanto solo por esa razón. Luces perturbado.

Miré frente a mi los vasos de coñac vacíos. Siete. Habría perdido la cuenta si el cantinero no los hubiera dejado ahí, a mi vista. Si seguía indicaciones del Soberano Cazacuervos, estaba haciendo un excelente trabajo. Me sentía aún más triste.

Me sorprendió que Tank, siendo el elemental que es, haya podido ver en mí de forma tan transparente. Parecía tan confundido en aquella ocasión, cuando hablamos durante el deleite primaveral. En ese entonces era él quien me resultaba transparente, y lo ayudé a la mejor de mis capacidades. Supongo que es mucho más difícil en tenderse a si mismo, sin importar si llevas en tu pecho un corazón de carne o de fuego.

Saqué torpemente un cigarro de mi camisa. El hombre de fuego me hizo el favor de encenderlo.

Tal vez fuese el efecto del coñac, o el sabor frío y amargo de las emociones en esa cantina. Sentía nostalgia por dentro y por fuera. En ese momento, una pregunta indiscreta, casi tabú para un Perdido, asomó desde el fondo de mi alma desgarrada.

¿Extrañas a tu familia?

-Tengo a mi hermana...

-Lo sé… pero, me refiero a tus padres.

Sabía muy poco del pasado de la Antorcha del Verano. Supe por su hermana, la Soberana Vernal, que habían compartido tiempo de prisión en Arcadia. Se vieron apenas lo suficiente para poder escapar de la Bruja Terrible, y de su bestial captor, el Señor Bigotes. Oh, Señor Bigotes… su nombre me hubiese resultado tan gracioso, de no conocer en carne propia los horrores de sus reinos.

Es casi un misterio lo que fue de ellos en su vida anterior, cuando eran libres de los hermosos horrores. Trato de no preguntar estas cosas. Es un tema muy doloroso para algunos, incluyéndome. Solo sé que fueron llevados muy jóvenes. Antes de conocer las crueldades de este mundo, conocieron de golpe los horrores en las tierras de la locura. Tal vez esos recuerdos de nuestras familias, por dolorosos que nos parezcan ahora, hayan sido la clave de nuestra libertad en aquel momento.

Dios… los extraño tanto… cómo la extraño...

Tomo, de un jalón, el contenido del vaso en turno.

-¡Cantinero! ¡Traiga la botella! Esto será un paseo largo por el callejón de los recuerdos.

(Continuará)
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Re: La Cantina José José

Mensaje  Rendell el Jue Jun 23, 2011 1:37 pm

Con ganas ,no puedo esperar por el siguiente
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Re: La Cantina José José

Mensaje  Tank el Jue Jun 23, 2011 7:57 pm

El cantinero trajo la botella. Cualquiera que nos viera pensaría que estabamos borrachos, así que podiamos hablar abiertamente de aquello que nadie entendie.

Tequila.

Un sabor seco. Fuerte. La bebida raspaba mi garganta. El primer trago siempre es el más amargo.

-Mi padre tomaba tequila. Lo mandaba pedir a mis abuelos cuando venían a casa de visita.

Sirvo mi vaso con un poco más del néctar de agave.

-Ahh… Muy bueno. ¿Me creerás que la última vez que bebí fue cuando Alberto Goor me invitó unos tragos tras mi regreso de las Espinas?

-Alberto Goor… Lo siento, siempre que escucho su nombre recuerdo…

-Si... sé lo a lo que te refieres, pero ese día al parecer todos iban a morir, él estaba enojado y… tenía hambre. Además, cuando pasas tiempo del otro lado del laberinto regresas siendo… distinto.

Sostenía el vaso preparándose a dar un trago más. Se detuvo y me observó. Es extraño cuando alguien pone atención a lo que digo. ¿En que estará pensando?

-La magia de las hadas te hacen distinto. Después de que regresé, me sorprendió el hecho de seguir con vida. Pensaba que nada de esto tenía sentido. Tan confundido como estaba, hubiese deseado haber muerto con tal de traer a Fiammata de regreso… Pero hasta este momento nunca pensé el por qué.

Tomé el vaso. Lo elevé en el aire entre nosotros. Él hizo igual. Tras el choque del cristal, bebimos.

Los recuerdos comenzaron a azotar mi mente. Recuerdos de una vida que he decidido olvidar.

-Ella. Ella nunca tenía tiempo. Se iba temprano a trabajar y llegaba hasta tarde. Nos dejaba dinero en la mesa de la cocina para lo que necesitáramos, pero ni todo el dinero hubiese podido comprar un momento a su lado… Era una buena mujer. Mi madre era una buena mujer…

Noté que mi semblante cambió cuando Yashem volteó a verme. Las grietas alrededor de sus ojos parecían abrirse un poco más, enmarcando sus ojos espectrales. Haber sido inmolado en vida no parecía tan terrible cuando veía su rostro marchito.

-… Ella no se merecía estar junto a mi padre. Supongo que por ello prefería no estar en casa. El viejo era complicado. Él. Su solución a todo era beber, golpear y después, de vez en cuando, preguntar. Era un imbecil…

Bebí.

Antes de conocer Arcadia. Él ya me había mostrado el significado del dolor. Lo había odiado tanto tiempo. Su furia. El primer sorbo de veneno.

-Le agradezco lo que me enseñó… Los extraño a ambos.

Su semblante cambió a una mezcla de asombro y consternación.

-Entonces… tu padre ¿los golpeaba?

-No. Solo a mí. Yo debía ser el guardián de mi hermana. Era mi deber cuidarla. Ese deber que él me impuso. Cuando algo le pasaba, era mi destino sufrir las mismas consecuencias. Si ella sangraba, yo debía sangrar por igual.

-Pero… No era justo… Eran niños.

-No, no era justo. Él la prefirió siempre. Se encargó de alimentar mi furia desde muy temprana edad. Yo solo buscaba su aceptación. Mediante el dolor hizo que algo entrará en mí. Pero en el valle de huesos hay una sola rosa que nace de entre los cadáveres…

-¿Cuál?

-El Honor. Sin saberlo, me enseñó a tener uno propio. Me enseñó a vivir de acorde con lo que dictaba el deber. Al principio intenté que no fuera importante, pero poco a poco he entendido que es vivir con honor es más grande que la vida misma. La mejor manera de recordar lo que me enseñó es poner en práctica esa dura enseñanza que fue la que me ayudó a sacar a mi hermana de las garras de la Terrible Bruja.

-William Shakespeare una vez dijo: “Todos aman la vida, pero el hombre valiente y honrado aprecia más el honor”. ¿Alguna vez lo haz leído?

Era curioso como es que nunca había pensado en leer algo. Me reí un poco de la idea, pero pensé que quizá sería algo que hacer cuando alimento a mis perros.

-No. Para serte sincero nunca he acabado de leer un solo libro…

-Muchos te dirán que descargues sus obras en una computadora. Pero, ¿Donde ha quedado la belleza de oler la fragancia cautivante del papel y la tinta? Te prestaré uno de sus libros.

-No lo sé. ¿Qué si no me gusta?

-Cuando conozcas al Rey Lear, a Hamlet y a Macbeth, sabrás que están hablando de ti. Pero cuando conozcas “Sueño de una Noche de Verano” sabrás que Shakespear habla acerca de todos nosotros. Casi había olvidado que leí casi todos sus libros durante mis épocas en la universidad. Siempre añoré vivir un romance como el de “Romeo y Julieta”. Juventud… Tonta Juventud…

-¿De que trata Romeo y Julieta?

- Es… la historia de un amor imposible… de cómo dos seres perdidos se encuentran… y de cómo a pesar de la muerte… el amor… sobrevive…

Bajé la cabeza. Dejé de poner atención por un momento. La cadencia de sus palabras me hizo recordarlos. Extrañaba a mi familia. Pero solo podía recordar el rostro de mi padre cuando regresamos de las espinas.

-Cuando salimos del laberinto fuimos a buscarlos. Llegamos a casa. Él estaba ahí. Aqua intentó explicarle… Él se enojó. Dijo que estábamos locos. Cuando ella intentó explicar más, él la tomó por el brazo con violencia. Nunca le había levantado una mano a ella. No lo soporté. Fue ahí cuando bebí por primera vez; tomé su veneno; tomé su ira. Fui sobre él. Iba a matarlo. Pero fue la silueta de dos niños en el marco de la puerta lo que me detuvo… Ya no éramos sus hijos… Ellos lo son ahora...

Guardamos un silencio incomodo durante un breve momento.

Bebí el tequila. Un trago amargo para bajar el fuego.

Yashem estaba callado. Como quien acaba de ver a alguien morir. No entendía que le sucedía, pero parecía que iba a romperse.

-¿Está todo… bien?

(Continuará)

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