Cuentos de la Fortaleza

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Cuentos de la Fortaleza

Mensaje  Flasker el Lun Mar 07, 2011 1:52 am

Valeria se preparaba para dormir el día de su cumpleaños. Ese día la niña cumplió ocho pero tristemente sus padres trabajaron todo el día y no tiene muchos amiguitos en la escuela. Incluso ese día Mickey, el niño gordo de la clase que había reprobado tres veces, la había hecho llorar pero la maestra lo regaño. Lo único que había recibido de regalo de cumpleaños era un pastelito horneado por su nana a la hora de la merienda. Se puso ella sola su bata, se cepillo el cabello y se hizo unos chonguitos. Se bajo de un salto sobre sus pantuflas de conejo, reviso un frijolito que guardaba debajo de sus colchones y se metió a la cama. Su nana contemplo ese diario ritual desde el marco de la puerta.

“¿Lista para dormir princesa?” Su nana se acerco para arroparla.

“Si nana” La pequeña niña se acurruco, sonaba triste, a pesar que tenía muchos juguetes, no tenía nadie para compartirlos. “¿ya regreso mi papi?” pregunto la niña con inocencia.

si cariño, vino tu papi, pero tuvo que salir de nuevo, solo vino a dejarte tu regalo”

“¡mi regalo!” Los ojos de la niña se iluminaron, más por el hecho de recibir un regalo de su papa que de tener un juguete más para ella sola “Y ¿Qué es nana? ¿Qué es?”

“No lo sé princesa, ¿Por qué no lo abres?” Y entonces la nana saco el regalo de debajo de su delantal.

Valeria lo tomo y disfruto el momento de abrirlo; leyó despacio y en voz alta la nota que decía “De: papa y mama-Para: Valeria. Feliz cumpleaños princesa”, quito el moñito y cuidadosamente despego la cinta adhesiva del papel de las princesas de Disney.

Era un libro de cuentos Grande y de pasta dura, la portada era como la pared de un castillo donde estaban colgados cuatro escudos de armas como de cortes de reyes y caballeros. La pared estaba rodeada por una frondosa vegetación con espinas y frutas, y en el titulo se leía “Cuentos de la Fortaleza”

Valeria se emociono mucho, de inmediato lo abrió con mucho cuidado, para ver las ilustraciones. Vio la de un niño caminando por un seto de espinas con un gato gordo, unos muñecos en una casa de muñecas como actuando en una obra de teatro y unos amigos caminando por un desierto.

La niña cerró el libro y lo abrazo cariñosamente contra su pecho “¡Esta padrísimo nana! Léemelo por favor”

“no lo sé Princesita, ya es algo tarde, tal vez mañana…” Valeria la interrumpió con el mismo tono de voz que usaba para obtener una muñeca nueva. “Por favor nana, solo por hoy, y te prometo dormirme temprano siempre por un año y un día hasta cumplir nueve”

“bueno creo que no pasara nada, pero si tu mama pregunta, dile que te dormiste a las nueve en punto, ¿te parece?” La niña le entrego el libro a su nana y luego se arropo en las cobijas.

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Re: Cuentos de la Fortaleza

Mensaje  Flasker el Lun Mar 07, 2011 2:05 am

Los hijos del cielo (Neblino y Espolón Vendaval)


Había una vez unos Gemelos que vivan muy felices con su madre. Ella estaba muy orgullosa de sus muchachos. Uno de ellos era un Prodigio, era un muchacho muy inteligente, tenía las mejores calificaciones en la escuela era buenísimo buscando información y el primer lugar de oratoria regional. El otro hermano era un deportista, le gustaba mucho ejercitarse, salir a correr, andar en bicicleta, nadar, y tenía varias medallas por sus logros. Los dos hermanos a pesar de ser iguales en apariencia eran muy diferentes por dentro, eran lo mejor de dos mundos y por eso el cielo sobre sus cabezas los había visto desde hace tiempo y le interesaba que los gemelos trabajaran para él, pero él no podía acercarse de alguna manera los hermanos debían acercarse a él para poderlos tener en su reino.

Un día los hermanos recibieron una carta muy importante. Habían sido aceptados en una universidad reconocida, uno de ellos con beca deportiva y el otro con beca de promedio. Su mama estaba muy orgullosa de ellos veía que un gran futuro les deparaba por delante aunque eso significara que se mudaran a otra ciudad y verlos hasta las vacaciones. Así que con esfuerzo, la mama junto dinero para comprar unos boletos de avión en primera clase, lo mejor para los que son el orgullo de su vida. Y entonces el cielo que los había vigilado sonrió al ver que los hermanos lo visitarían, en su camino hacia su nuevo futuro y se encargaría de que no dejarlos ir nunca.

Los gemelos se despidieron de su madre, prometieron escribirle cada semana y le agradecieron por todo su apoyo para la hora en que sus pequeños volaran fuera del nido. Pero al subirse al avión nunca se imaginaron lo que les esperaba. De pronto nubes negras de lluvia rodearon el avión que comenzó a volar sobre las nubes. Pero cuando el avión salió de ellas los gemelos ya no estaban. El cielo los había tomado, se los había llevado y tenía planes para ellos. Se los llevo a su reino tan arriba en el cielo que no sabían dónde queda arriba y abajo, tan alto en el cielo que no sabían hacia qué dirección están las estrellas ni hacia donde estaba la tierra. En ese lugar tan alto el cielo era conocido como el Amo Vértigo y construía su reino utilizando personas como los gemelos, construyendo fortalezas sobre repulsores electromagnéticos, sosteniendo cuarteles con globos de aire caliente, armando flotas de naves voladoras armadas por cañones y ejércitos de aves, y monstruos voladores. Porque al Amo Vértigo, no le gustaba que nada volara en sus cielos sin su permiso, y si algo intentaba hacerlo, ordenaba derribarlo de inmediato.

Los hermanos fueron separados. El hermano listo fue llevado a una cámara cerrada donde lo hicieron sudar mucho. Y sudo tanto que se volvió liquido, luego siguieron calentando su cuerpo fundido hasta que comenzó a evaporarse y a volverse vapor, finalmente la cámara lo inyecto dentro de un globo para que el hermano listo lo sostuviera a flote con la energía de su ingenio volátil, el muchacho había sido deformado y transformado en pura energía, concentrada en una sola cosa, bueno dos. Levantar el globo y encontrar a su hermano.

Al hermano atleta se lo llevaron a una montaña artificial que levitaba sobre tres gigantescas turbinas. Ahí lo encerraron en un huevo relleno con un asqueroso líquido transparente y lo dejaron ahí sin comida ni agua, ni luz. No le quedo más remedio que comenzar a comer el líquido viscoso que lo rodeaba. Cada día una incubadora mecánica aumentaba la temperatura lo cual fue un tormento hasta que el huevo se rompió y el joven salió. No se había dado cuenta que ahora tenía pico, le habían salido plumas y garras en los pies. Unas Pinzas mecánicas Tomaron el cascaron del huevo y lo vacio en una gigantesca plataforma donde ordenadamente otra máquina vaciaba otro y otro huevo hasta llenarla de aves; Águilas, Lechuzas, halcones, cuervos, gorriones, gavilanes, golondrinas. Todos de diferentes tamaños y colores. Luego una luz se encendió y el suelo de la plataforma se abrió, todas las aves cayeron al vacío tratando de desesperadamente intentar volar. Algunas no lo lograron. Un Zopilote abrió sus alas pero fue tragado por una turbina, del otro lado salieron plumas ensangrentadas. Una paloma se concentro tanto en aletear que se golpeo con un alerón y cayo dando vueltas hacia el cristal de la cabina de un puente aéreo. Era momento de doblar las alas, recoger las patas y dejarse caer. El Cruzaba el viento como una navaja mas y mas rápido. Finalmente, cuando creyó que era suficiente levanto la cola y las plumas lo hicieron elevarse, abrió las alas para mantener el vuelo y por fin lo había logrado.

Por mucho tiempo los hermanos permanecieron separados, sin recordarse uno al otro. El que había sido un prodigio se había transformado en aire caliente y ahora solo flotaba dentro de un globo y el atleta se había transformado en un gavilán que volaba por los cielos atrapando criaturas que volaban sin permiso por su territorio. Ellos apenas se recordaban, no recordaba sus nombres ni cómo eran antes de ser transformados, pero de algún modo tenía un vínculo con él como la vez que uno de ellos se cayó de la Bicicleta en una carrera y su hermano estando a kilómetros de ahí había tenido una cicatriz en el brazo. Una cicatriz que ninguna magia podía borrar.

Desde el Globo el Aire caliente vio al Gavilán. Trato de llamar su atención, trato de llamarlo. Recordaba el camino de regreso, pero no podía salir del globo. Tan solo necesitaba una pequeña abertura para escapar. Sin saber, sin recordar, el gavilán voló sobre el globo en círculos. Sabía que debía hacer algo, pero también que si lo descubrían, le quitarían las plumas y lo usarían como blanco para probar los cañones. Fuera lo que fuera que había en ese globo valía la pena el riesgo. Se dejo caer en picada para rasgar con sus garras la gruesa capa que lo separaba de su hermano sin tener éxito. Se elevo de nuevo y nuevamente se dejo caer de manera preciso en el mismo sitio. El globo estaba rasgado y el aire comenzó a salir y a rodear sus plumas. El cielo comenzaba a tornarse rojo y nubes se acumulaban con la furia de una tormenta despiadada. Volaron juntos y el hermano que se había vuelto aire se hizo más oscuro para cubrir a su hermano y ocultar su rastro.

Escaparon del Amo Vértigo y regresaron a casa, pero cuando llegaron se dieron cuenta que había pasado mucho desde que habían salido, y muchas cartas no habían sido escritas a su madre. La pobre señora no supo que había pasado con sus hijos y los busco por todos lados hasta que murió de soledad. Los hermanos estaban muy tristes y juraron protegerse uno al otro ya que eran todo lo que tenían. Prometieron proteger lo que les quedaba de hogar. Porque la hermandad es un vínculo poderoso, un vínculo que no puede ser roto ni siquiera cambiando de forma, ni dejando de ser humanos. El precio no importaba, los medios tampoco, solo en ser libres y unidos, como su madre lo hubiera querido.

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Re: Cuentos de la Fortaleza

Mensaje  Flasker el Mar Mar 08, 2011 1:27 am

Las botas gastadas (Víctor Wornboots)


Un día el guardabosques se compro un par de botas nuevas. Las compro cómodas para caminar, firmes al pisar, y de color café oscuro. Apenas se las puso para ponerse de pie y alguien llego a buscarlo.

“¡No han regresado! ¡No han regresado!” Dijo su compañero “Los campistas que salieron anoche, dijeron que regresarían por la mañana y no han regresado”

El guardabosques se puso de pie y dio un paso al frente “iré por ellos” dijo “los traeré de regreso, seguro están perdidos, pero no en peligro” y entonces el guardabosques uso sus botas por primera vez. Siguió la vereda y el rastro de los jóvenes. Pisadas y ramas movidas había salido de la vereda y se había adentrado a la montaña. Se hizo de tarde y estaba por caer la noche y el guardabosques llego al punto sin regreso. Se quedo de pie sobre sus ya no tan impecables botas y decidió regresar para intentarlo temprano al día siguiente.

Justo antes de que saliera el sol el guardabosques de levanto, nuevamente se puso sus botas, algo sucias por el lodo, y salió en busca de los jóvenes campistas. Pero no había rastro de ellos, habían entrado muy adentro y los grupos de rescatistas no los encontraban, pasaron días y el guardabosques se levantaba cada vez más temprano y se acostaba cada vez mas tarde, sus botas ya necesitaban ser limpiadas pero no había tiempo de hacerlo.

Un día en medio del bosque una figura lo siguió con sigilo, como si de una sombra se tratara. Estaba muy adentro en el Bosque y se movía con tal pericia que no fue detectado por el rastreador experto. Salió de atrás de un árbol, era un hombre moreno, de barba descuidada, con un zarape sucio y descalzo, usaba un sombrero de copa como un catrín y le dijo “Aquí no los vas a encontrar, los chicos ya se fueron”

El guardabosques lo apunto con su rifle “¿Quién eres y porque me estas siguiendo?”

“puedo ayudarte a encontrar a los muchachos que buscas, pero solo si realmente quieres encontraros" y al ver que estaba desarmado dudosamente lo cargo sobre su hombro. Pero mantuvo cerca su cuchillo.

El guardabosques dudo inmediatamente. Seguro la tenia secuestrados en algún lugar. Apretó el mango de su cuchillo y dijo “Si acaso les has hecho algo…”

“Te doy mi palabra que ellos están bien, pero los he visto, el lugar es muy lejos de aquí y por eso te digo que te llevare. Pero debes realmente tener ganas de encontrarlos” mostro sus manos vacías al ver la mano del guardabosques decidida a la agresión “Caminare frente a ti, solo tienes que seguirme” y el extraño del sarape comenzó a caminar.

El guardabosques lo siguió de cerca caminando y levantando sus botas usadas y sucias con paso firme y decidido. Cuidando en todo momento al extraño. Se hizo de noche y el extraño seguía caminando no se detenía para nada y el guardabosques debía seguir su paso para encontrar a los muchachos. Caminar de noche es una locura pero si regresaba tal vez jamás encuentre a los muchachos que era su deber encontrar.

camino y camino con sus botas que ahora se gastaban de las suelas y como si se quedara dormido detrás del extraño levanto la mirada para ver cuatro personas caminando, cargando costales con armas, telas, carne podrida, aparentemente equipaje de para un largo viaje.

“¿Serán ellos los campistas?” se pregunto e inmediatamente recibió un latigazo que le hizo voltear por reflejo, antes de que se diera la vuelta otro latigazo lo hizo caer, y luego otro para hacerlo levantarse. Cada intento por resistirse era una agonía cortante. Le dieron a cargar un barril y lo llevo cargando durante días. Las botas nuevas se habían vuelto viejas y arrugadas. El frio se volvía insoportable y su barba de varios días se hacía más larga y se extendía por todo su cuerpo. Ahora estaba cubierto de pelo y sus botas se habían roto del casco para dejar algo del pelo de los pies salir.

No podía detenerse, no podía voltear, el extraño le había jugado una mala pasada, había dicho que los encontraría pero no hablo nada de las condiciones. Eso sería una lección para la vida que le esperaba. Pero había que hacer algo. El bosque era denso y la caminata pesada, ya las botas eran incomodas, tenían varios agujeros para sostener los pies del Guardabosques que crecían por la interminable caminata.

Uno de los campistas se movió de su lugar. Dos latigazos no lo detuvieron, logro alejarse lo suficiente para que no lo alcanzara, pero un gruñido salto sobre las cabezas de los que seguían caminando. Una jauría de sabuesos se lanzo tras el fugitivo. Eran oscuros de ojos tenebrosos, sin orejas, con una nariz aguda para seguir rastros y unos colmillos letales para desgarrar a sus víctimas. Era casi de su tamaño y al morderlo lo destrozaron de inmediato. Su cargamento quedo en el suelo y cuando lo dejaron atrás, sus cosas se repartieron entre los que quedában haciendo la caminata más difícil de lo que ya era.

Los días pasaron, tal vez semanas, meses, o años de caminata sin detenerse. Las botas del guardabosques ya estaban casi inservibles, sus pies casi rosaban el suelo. Y unos gruñidos le helaron la sangre. Pensó que se trataba de los sabuesos pero estos gruñidos parecían mas como de lobos. El ruido de la pelea estaba a sus espaldas pero no se atrevía a mirar.

De frente a ellos cinco lagartos corrían. Se acercaban sobre sus dos patas moviendo sus colas como timones y abriendo sus hocicos llenos de colmillos. Sin saber a qué temer más, si a las mandibulas o a los latigazos solo siguió caminando y cerró los ojos. Los lagartos saltaron sobre él, hacia la mano que sujetaba el látigo y hacia los sabuesos. Era hora de actuar, era vivir así para siempre o morir ahora.

Dejo caer el barril y las cosas del caminante caído. Camino por un costado y siguió por el camino más indicado, hacia abajo. Un aullido le hizo voltear y miro por primera vez la caravana completa. Detrás de el había cientos de personas siendo atacadas por lobos. Todos cargaban cosas pesadas y las manos ocupadas no podían defenderse. Caminaban siguiendo el paso a un ser tenebroso montado en una criatura de pesadilla. Era una especie de caballero con cuernos de demonio, ojos rojos y capa hecha de pieles como las que ahora cubrían su cuerpo. Tomaba a un lagarto del pescuezo mientras su montura, un caballo mitad dragón arrancaba con sus fauces la cola del animal. Lo dejo caer sobre los otros cuatro que yacían en el suelo ensangrentados.

En ese momento deseo no haberse detenido a ver. Siguió corriendo montaña abajo, ya con las botas que ya no eran cafes, Viejas, inservibles, pero sin tener tiempo de detenerse para dejarlas atrás. Corrió y poco a poco comenzó a reconocer el terreno. Llego a la vereda por donde había conocido al extraño, y encontró su rifle todavía tirado, abandonado en el suelo húmedo de la montaña. Lo recogió y siguió caminando, todavía sin querer mirar atrás. Había encontrado a los muchachos pero no pudo traerlos de vuelta. Esto no podía volver a pasar.

Siguió caminando pero esta vez para vigilar a quienes se adentraban demasiado al bosque. Recorría largas distancias a veces veía personas como él y gustaba de ayudarlos. Porque en el fondo dentro de ellos había algo de aquellos a los que no pudo ayudar. Recorría largas distancias a solas gastando las suelas de las botas que se negaba a tirar.

OOC:
No lo mencione antes pero cada personaje de la fortaleza de Cantera, es el Protagonista de su propio cuento. Siéntanse libres de Subir sobre ellos como si fueran Rimas o fabulas. Estaria genial que hicieran crecer este libro de cuentos.

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Re: Cuentos de la Fortaleza

Mensaje  Tank el Mar Mar 08, 2011 6:42 pm

Estan padres los cuentos. Ya porfin tuve la oportunidad de terminar de leerlos. Mis felicitaciones. Tengo un par de personajes inventados de los cuales podría escribir.

Muy buena idea este tema.

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“Mataste a mi amigo. Secuestraste a mi hermana de batalla. Viniste hasta mi casa a burlarte de mí. Pero cometiste un error: ¡Me dejaste vivir! Hasta la más oscura noche termina cuando llega el amanecer…”
–Tank, Implacable Espada de Verano".

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Re: Cuentos de la Fortaleza

Mensaje  Le Blanc el Miér Mar 09, 2011 6:30 pm

El Precio de lo Banal (Juan Leoncio)


- ¡Por tercera y última vez, no! ¿Usted esta reprobada, entiende? Ahórreme la pena de hablarle a seguridad por este numerito- espetaba un varón, con la soberbia evidente en cada una de sus palabras. La mirada de la jovencita era temblorosa, siendo la libreta de apuntes donde acabarían aquellas lágrimas frustradas. Notas, resúmenes y ensayos los cuáles habían tomado noches enteras plasmar en papel. Ante la inflexibilidad mostrada, la mujer terminó por abandonar en sollozos aquella aula.

Cualquier otro profesor hubiera considero imposible que Jimena Domínguez reprobará una materia, pero nada era seguro si se enrolaba una clase con el Doctor Armendáriz. Mención honorífica, beca deportiva; si sus expectativas no eran cumplidas, se asumía imposible obtener la calificación mínima.
Si se le preguntase si se encuentra satisfecho con su vida, lo primero que haría aquel caballero sería mostrar su cúmulo de logros intelectuales. Suficientes para hacer que los intelectuales de su área le tuvieran un respeto considerable, suficientes para esconder algo de profundidad.

Y aquella era la intención del catedrático, de mantener esos deseos imposibles lo más cercanos a su corazón, fuera del alcance del curioso o el perspicaz.
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No era novedad que recibiera amenazas por los alumnos, fueran estas riñas verbales o daños a su vehículo y/o propiedad. Pero cuando recibió en aquella tarde del 64' una carta de una madre de familia, la cuál le pedía de la manera más cordial verle para los asuntos académicos de su hija, el profesor sintió la obligación de atender a la dama. El ser un patán y el ser un profesor exigente no tienen que ir de la mano a final de cuentas, o eso pensaba el.

La carta mencionaba el estacionamiento de un viejo supermercado, pero ya había pasado más de un hora y la mujer no se había hecho presente. Las noches anteriores habían sido sumamente extenuantes para el maestro, por lo que el tomarse una pequeña siesta de diez minutos no pareció una idea muy descabellada. Apoyándose en sus brazos, y estos al volante, este se dejó llevar por el abrazo de Morfeo

-
¿Realmente estas conforme con lo que eres? - se escuchó una voz femenina, madura y que resonaba con un fuerte eco. Al abrir los ojos, Armendáriz vio que ya no se encontraba en su querido Chrysler Shadow, más si cubierto por una oscuridad absoluta -¿Es realmente así? – volvió a preguntar aquella voz.

-
¿Quién eres y donde estás? - fue cuidadoso con su tono, manteniendo la calma en lo que arrojaba su pregunta. Su olfato y tacto le daban la sensación de madera húmeda, más no podía comprobarlo con sus ojos. Pensó que tal vez esto se trataría de lo que llaman como un sueño lúcido, por lo cuál decidió continuar la conversación -

- Eres chaparro, ancho y muy moreno. Tus verrugas no te ayudan, ¿verdad? Tan listo pero tan feo, es una lástima. ¿Sabes? Estoy seguro que no muchos te quieren – el tono cambiaba, como si ahora él se hubiera vuelto una figura digna de lástima -

- Es suficiente, señora. Si su intención es burlarse de mi, no tengo porque escucharle - sacudióse el saco, y procedió a caminar hacia ninguna dirección específico. Tendría que despertar eventualmente -

- ¿No te gustaría soñar que eres bello y fuerte? - las palabras frenaron en seco las pisadas del catedrático - aunque sea por un momento, imagina sentirte deseado por los demás. Todos te podrán ver y admirar no solo por lo que eres por dentro, y tu solo sonreirás. Pero te quieres ir... -

- Me gustaría, claro, por supuesto - dijo apresuradamente - ¿pero, que tengo que hacer? – después de todo, nadie le observaba en este momento de debilidad.

- Nada, solo recuestate y prométeme que te quedarás quieto mientras estés conmigo - se oyo una pequeña risa - y yo prometo cumplir mi parte, ¿trato hecho? -

Tan solo asintió, y obedeció al recostarse en aquel suelo astillado. Apenas terminó, y las paredes se colapsaron como falsos muros y la luz de mediodía fue tal que cegó al hombre. Estiró uno de sus brazos, siendo un sólido barrote de acero lo primero que sus dedos encontrarían. Con los ojos abiertos de par en par, pudo dar cabida al surreal escenario en el que se encontraba. Iba sobre una enorme carreta, enjaulado, viajando en un bosque sumamente espeso, cuáles hojas eran espinas y raíces eran marañas.


- ¡Me dijiste que no te irías! – pronunció aquella voz femenina - Así que puse unos barrotes gruesos para asegurarme de que no lo hicieras. Ahora todos te podrán observar como la hermosa criatura que eres – era ella quién conducía aquel carro, siendo bestias hechas de la misma enredadera quiénes empujaban el vehículo. No era la única bestia enjaulada, desde su posición al menos podía ver otras diez montadas en aquella enorme estructura.

Sus manos se habían vuelto amarillentas y velludas, teniendo largas garras como uñas. La cabellera le llegaba hasta debajo del cuello, siendo rubios en su inicio y negruzcos en su fin. Había sido transformado en un enorme y hermoso león, más la jaula era tan diminuta que difícilmente podía moverse. Todo era demasiado real, y fue entonces que empezó a dudar que si esto era un sueño

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-
Le insisto, bella dama, que soy más que un animal enjaulado. Verá, si me permitiera contarle todo lo que se, podría entretenerle por horas. Soy todo un hombre de mundo, y le serviría más como un compañero de charla que como una mascota exótica – habían pasado meses, y el león se había convencido que la jaula no iba a ceder por la fuerza.

-
No importa quién eres, solo como te ves. ¿No querías ser admirado? Solo ruge – la mujer continuaba guiando su carroza en aquella enorme maraña de espinas

Hubiera continuado así por una eternidad, pero la suerte a veces tiende a darle una segunda oportunidad a los desafortunados. Tomaba una siesta el felino, cuando de pronto la carroza comenzó a inclinarse. El estruendo de las jaulas caer y deshacerse rompía la calma del mediodía, y gritos indistinguibles llenaban el lugar. Se dio cuenta como varias de las bestias liberadas a duras penas podían moverse debido al encierro, y a la velocidad que le permitían sus cuatro nuevas patas corrió en dirección opuesta hacia donde se dirigían.

Así fue como el profesor logró escapar de aquella pesadilla, y su vida cambio de rumbo drásticamente. Sin darse cuenta, había puesto en jaque su libertad, y todo por el anhelo de sentirse deseado. Cuentan, que ahora los placeres extremos y la compañía son su constante necesidad, para así evitar encontrarse con aquel que quedó enterrado en el pasado.


Última edición por Le Blanc el Miér Mar 09, 2011 10:42 pm, editado 1 vez

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Re: Cuentos de la Fortaleza

Mensaje  Marité Malsonante el Miér Mar 09, 2011 10:31 pm

El Rostro en el Humo
(Selene Cenizas)


Érase una vez una jovencita dulce y amable, llamada Cinthia. Sus padres, amigos y hermanos apreciaban su espíritu alegre y jovial, pues siempre les recibía con una sonrisa marcada en sus finos labios pálidos. El sonido de su risa era hipnótico y su voz retumbaba en tus oídos por horas, pues de sus labios sólo salían palabras dulces y frases alegres, era una niña que jamás se dejaba vencer.

Un día, mientras paseaba por las calles de la ciudad con la sola compañía de la música que llevaba por dentro, la joven decidió, de la nada, que se convertiría en bombero. El sonido de los camiones, el agua a presión, la adrenalina de salir corriendo al peligro, todo ello la emocionaba y hacía latir su corazón con tal intensidad que creía saldría disparado. Los días pasaron y el tiempo llegó, cuando su duro entrenamiento fue avanzando y de la muchacha de cuerpo exquisito y maneras gráciles no quedo más que una mujer fuerte, con el cuerpo curtido por el ejercicio y el sudor, con movimientos ágiles pero firmes y ya no más delicados. Y ella, como siempre, estaba feliz. La adrenalina la mantenía despierta, contenta, a veces no dormía por el entusiasmo de lo que le depararía el nuevo día...

Una tarde cualquiera, de un día corriente entre semana, la alarma sonó con mucha intensidad... todos los bomberos, incluyendo a Cinthia que estaba de guardia, comenzaron a correr, apurados, pues corría el rumor de que un gran incendio se había desatado en el centro de la ciudad, una ciudad con el nombre perdido entre los libros de historia, vieja, con edificios gastados y al borde de las ruinas. La adrenalina recorrió su espalda y los escalofríos de emoción casi la inmovilizaban, la chica salió corriendo de ahí, montada en el gran camión rojo de bomberos y sujeta a una de las mangueras y conforme avanzaban, ese sentimiento de expectación se hacía más y más grande... y cuando llegaron, se dieron cuenta de que era demasiado tarde.

Las llamas, que según los vecinos surgieron de una de las casonas abandonadas del centro, habían consumido la gran plaza, la iglesia, la biblioteca municipal y el palacio de gobierno, quedando sólo en pie el monumento a un revolucionario, que no alcanzó a derretirse a pesar del calor. Cinthia bajó, el pesar sobre sus hombros al ver su querida ciudad destruida y decidió ir a revisar el lugar, esperando encontrar la causa del incendio, o peor aún, algún desafortunado que no pudo escapar a tiempo. Lo rodeó varias veces, buscando algún indicio de pelea, algún trozo de papel quemado, combustible, algo, lo que fuese... y cuando por fin se decidió a entrar a la casa, el calor dentro era aún insoportable.

Cinthia sentía como su rostro se empapaba en sudor, parecía que las llamas seguían vivas y su temor iba aumentando... las historias eran inciertas y contradictorias, pero lo que siempre era un factor común, era que quien entraba no salía, y si lo hacía, nunca volvía a ser el mismo. Historias de madres, padres e hijos, hermanos o amigos que regresaron de la casa negra como si fuesen otros. Con los ojos perdidos, caminando como autómatas y respondiendo sólo si o no... claro que, pasado un tiempo, la gente dejaba de notar esos cambios o al menos así lo pretendía... más las sonrisas nunca volvían del todo al rostro de aquellos seres queridos recuperados.

- Hola, ¿hay alguien aquí? ¿Algún herido? Vengo a ayudar...- retumbaba la dulce voz de Cinthia en el espacio vacío que era el frente de la casona. Ni un sonido, o respiro, o soplo de vida... sólo el viento inclemente que entraba por las ventanas rotas y agitaba las cortínas quemadas. Tocó varias puertas, levantó varias mesas y empujó varias sillas... nada. La casona parecía, afortunadamente, estar completamente desierta. Después de un rato dando vueltas, Cinthia escuchó que una puerta rechinaba... sus sentidos aguzados siguieron el sonido y la llevaron a un cuarto, hasta atrás... la puerta estaba entre abierta y un extraño brillo se asomaba por la rendija. Al empujarla, vio un somero escenario con varios... artefactos: una mesa con un serrucho encima, una caja con estrellas plateadas dibujadas, varios sombreros de copa quemados y, al fondo... un extraño hombre con el rostro en un rojo líquido como metal hirviendo y un sombrero de copa rojo con un listón blanco brillante. El traje negro de gala del hombre reflejaba la luz de la linterna de Cinthia, quien lo veía un tanto asombrada.

El calor seguía siendo insoportable, inclemente, y Cinthia sentía el sudor sobre su ropa, sobre su piel, ¿sobre su piel? La voz del Mago resonaba en el cuarto, enmudenciendo los pensamientos de la muchacha - ¿Qué haces aquí, en este lugar que es mío? - Ella movía la boca más ya no la sentía suya... - Tal vez quieras ver el show de hoy, ¿no nena? - Ni un sonido, la boca no era suya, incluso sentía como si se desplazara... - Si, si, ¡mira! hoy tengo dos actos más - La caja con las estrellas plateadas se abrió de golpe y apareció el rostro de una niña delgada con cabellos castaños, pegados a sus mejillas, su mirada atemorizada... Sentía que los ojos se iban resbalando, poco a poco, hacia abajo. Un cuerpo se materializó encima de la mesa, otro detrás de este tomó el serrucho y lo puso sobre el vientre del que estaba encima de la mesa... dos niñas, pudo ver. Una rubia, otra con el cabello negro, largo y lacio. Quiso gritar, más la boca ya no estaba en su lugar ni conectaba con su garganta... o eso pensó porque tampoco podía ver. La voz del Mago una vez más:

- Hmm... Cenizas, sí. Tu rostro, tu ropa, toda tú. Selene Cenizas serás, y veré qué uso te doy, por meterte donde no te llamé, en mi territorio, con mis artistas... ¿que quien soy yo, preguntas? Soy el Gran Prestidigitador, maestro de la magia y campeón del espectáculo. ¿Que para qué te quiero? Oh, bueno... siempre hace falta alguien que entretenga a los invitados, ¿no? O los sirva, o ayude, o apague el fuego o atienda a las niñas, si, las niñas. -

Los tres cuerpos se formaron delante del Mago y tres ... cosas, idénticas, dejaron ver sus rasgos andróginos y cristalinos. Selene Cenizas ya no pudo resistir el dolor de su rostro derretido, y dejó de oír, de ver, de oler y de su voz... su voz no volvió a ser la misma.

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Una mañana, o eso creía ella, Selene Cenizas despertó oliendo a quemado. Ese olor tan característico y que recordaba con tanto entusiasmo... se levantó e inmediatamente revisó sus alrededores. Todo bien, pero parecía que el olor venía de otro lugar... siguió el aroma y curiosamente no vio por alguna parte al Prestidigitador ni a las Niñas. Avanzó, lentamente, valiéndose de todas las argucias que su Captor le había enseñado. Llegó después de días, meses, tal vez a la misma puerta por la que había entrado... la empujó suavemente, se limpió, como pudo, las marcas que había en sus ropas rasgadas y viejas y... salió. Y cuando Selene Cenizas por fin pudo escapar, ya nada era igual aunque el olor la seguía llamando. El calor, los gritos, el sonido del agua saliendo a presión de la manguera. Sonrió y salió corriendo, topándose en el camino con el cuerpo desmayado de una mujer rubia... un tanto quemado. Suspiró y en ese suspiro ya no era Selene... salió corriendo, las llamas le hablaban.

Cuando llegó... todo parecía haber terminado... parecía. Uno de los bomberos estaba tirado en el piso, varios atendiéndole... pero ella, con los sentidos aguzados que le dejó el vivir tanto tiempo con el Mago, escuchó un leve gemido y, cual rayo, salió disparada hacia esa casona de la que justamente había acabado de escapar. Buscó en los mismos lugares donde buscó antes, pero ya no encontró las cajas, o la mesa, o el serrucho... sólo un pequeño niño asustado al que sacó en brazos del lugar. El cuerpo de la rubia ya no estaba pero... ahora ella estaba ahí. Llevó al niño con los bomberos, la empezaron a llamar por un nombre y se quedó ahí, por un rato... por muy buen rato.

Y Selene Cenizas patrulla los Setos, solitaria, recordando su voz de la cual ahora sólo queda un hilo... preocupándose porque nadie más entre donde no debe... o cuando no debe...


Oh bueno, debió quedar mejor D:

_________________
El patio de este reino es particular
Cuando llueve te oculta no es como los demás
Escóndanse, no los vayan a encontrar,
Y si los ven solitos los van a acompañar
Estirar, estirar
Que el demonio va a pasar...

Marité Malsonante

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Re: Cuentos de la Fortaleza

Mensaje  Flasker el Vie Mar 11, 2011 1:14 am

El Capitán que cae (Capitán Harkness)


Esta es la historia de un Capitán que volaba un avión de la fuerza aérea. El Capitán era el mejor de su escuadrón, estaba lleno de medallas y condecoraciones por su valor y destreza en el aire. Un día quiso volar muy alto, Tan alto que alcanzara las nubes, tan alto que sintiera que alcanza las estrellas. Ignoro las advertencias de sus superiores y de sus amigos que no lo hiciera. Pero… que diablos, era el mejor.

Voló tan alto que vio una colosal nave propulsada por hélices, sus radares no la detectaron hasta que la vio frente al visor. La esquivo e intento volar lejos pero la nave disparo un relámpago que desarmo todas y cada una de sus partículas para armar de regreso partícula por partícula, átomo por átomo. Sobre un tanque de líquido hirviendo que levantaba su piel, y entraba a su cabeza tomando sus conocimientos y reemplazándolos por otros, como una computadora que actualiza datos nuevos en un hardware obsoleto.

El líquido se dreno y cayó por un tubo que iba hacia una pequeña barraca donde le dieron un uniforme, unos googles y una bufanda. Permaneció mucho tiempo, no sabía cuánto, no sabía por qué. Hasta que la puerta se abrió y una alarma sonó. El capitán se levanto la llamado sin saber por qué solo lo hacía, corría por un pasillo donde ordenadamente mas persona con su uniforme corrían por un largo pasillo, corrían, todos corrían hasta un gigantesco hangar lleno de naves y en cada una de ellas se subía un uniformado igual que el. No sabía por qué ni como solo sabía a que nave debía subir. Era una nave en forma de helicóptero ancho y plano con propulsores en la parte de atrás y cañones en el frente. Se subió a la nave, cerro la escotilla y comenzó a volar para salir en formación. Solo debía tomar la palanca frente a su asiento para que la nave respondiera a todas sus maniobras.

El escuadrón voló entre gigantescas estructuras voladoras, islas completas flotantes y plataformas con naves enteras atadas a decenas de pajaros gigantes para mantenerlas a vuelo. Volaron entre estructuras invertidas por la gravedad hacia las estrellas y las nubes donde un ángel jugaba con los rayos del sol y las naves se acercaban preparando sus cañones. El Capitán no sabía por qué, solo volaba y disparaba. Sin piedad abrieron fuego sobre el ángel desintegrando sus moléculas de la misma manera como él había sido desintegrado solo que en esta ocasión no volvería a armarse. Las naves regresaron de nuevo al hangar y los pilotos a sus barracas.

No sabía cuánto tiempo estuvo esperando a que la puerta se abriera y para tener que volver a volar para destruir otra criatura, u otra nave, u otro ser volador que se negara a cumplir con órdenes. No podía saber si era de día o de noche o si habían pasado días desde la última vez que voló entre las estrellas y luego otra vez la oscuridad de la barraca. había intentado escapar pero su nave no respondía cada vez que trataba de volar hacia abajo. El trabajo era divertido pero odiaba no tener la libertad de hacer lo que él quería.

Un día cuando todos regresaban de hacer pedazos un barco volador impulsado por lamentos Mientras ordenadamente los pilotos regresaban a las barracas. El capitán se quedo solo miro hacia todos lados y nadie lo veía. Conecto los cañones a la fuente de poder y desactivo la fuente de emergencia, de ese modo al hacer algunos disparos la nave iría hacha el único lugar donde quería ir, hacia abajo. Hizo lo mismo con otras naves del escuadrón solo para aumentar sus posibilidades de escapar.

Regreso a la oscuridad de la barraca y espero, espero días, horas, minutos, segundos pacientemente hasta que de nuevo la puerta se abrió, era hora de volar otra vez, con una sonrisa disimulada por el visor de la cabina de su nave voló por los cielos de ese extraño mundo por última vez. Disfruto cada momento en que la nave surcaba entre las ciclópeas construcciones voladoras suspendidas en el aire por globos de aire caliente, disfruto cada giro, cada mirada hacia el paisaje sobrenaturalmente aterrador. Sin duda a alguien no le gustaría lo que estaba por pasar y eso le divertía aún más. Sea lo que sea que daba las órdenes sabría que no podía darle las órdenes a él.

¡Blanco a la vista! Un gigantesco carruaje jalado por Pegasos. Primer disparo, la nave marco un mensaje de advertencia, segundo disparo, la cabina se puso roja, tercer disparo y todo se apago. Las naves cayeron junto con los restos humeantes del carruaje y los cadáveres de los pegasos. El escuadrón cayó y cayó desde lo alto de los cielos. El capitán estaba complacido, nadie más le diría que hacer. El cielo se tiño de rojo con furia y nubes negras se acumularon para bajar tras las naves. El capitán temió que su plan fallara y se aferro a la palanca que ahora era un brazo que tomaba su mano con delicadeza. Se sorprendió y se hizo para atrás. Un rostro de mujer se había formado en el respaldo de su asiento, no se esperaba esto. Y mientras afuera las nubes negras alcanzaban las últimas naves del escuadrón en caer, relámpagos se veían dentro y luego nada seguía cayendo.

La nave del capitán seguía cayendo y cayendo y comenzaba a ver más rostros de mujeres en su nave, los rostros le agradecían, le alentaban le… Algo sujeto la nave con unas descomunales garras, el capitán rodo por la escotilla que ahora tenía forma de un brazo plano y de dedos redondos. Se sujeto fuertemente de uno de los dedos, miro hacia arriba y vio un pájaro gigante que clavaba sus garras en el casco de la maquina voladora haciéndola sangrar aceite. Los rostros de las mujeres aullaban de dolor al unisonó “ayúdenos-ayúdenos-ayúdenos capitán-capitán-capitán”. Se aferraba al dedo plano de la escotilla y el pájaro se elevaba alejándolo de la libertad. “Capitán – Capitán- Capitán nos-nos-nos duele-duele-duele” Había lagrimas de oxido en los tres pares de ojos suplicándole pero ¿qué podía hacer?, ¿qué podía hacer además de regresar a la barraca? La respuesta era muy clara…

Se soltó del dedo y abandono la nave. Los rostros que la formaban veían a quien por tantas ocasiones había surcado los aires con ellas, a quien habían hecho el amor con ellas entre las estrellas alejándose haciéndose mas y mas pequeño en la profundidad de la bóveda celeste. El no podía verlas, siendo arrastradas hacia arriba por la bestia voladora, cerró los ojos y fue así como cayó de nuevo a la libertad.
-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Bonus IC:
Valeria ponía atención al cuento conmovida. Su nana le da un beso en la frente y camina a la puerta.
“Nana, ¿crees que el capitán haya conocido a los gemelos?”
“Tal vez nena, tal vez” y apago la luz.

--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
“Woa! Woa! Woa! Entiendo que tengas que apuntarme con eso pero ¿puedes apuntar más arriba?... Gracias”
“Ahora, esta es la parte donde me dices por qué no vamos a tirarte en pedazos lejos de nuestro territorio”
“Simple, porque si no te interesara lo que tengo que decirles no te habrías puesto entre tu hermano y yo”
Tres sonrisas entre la oscuridad

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Re: Cuentos de la Fortaleza

Mensaje  Rendell el Mar Mar 29, 2011 2:04 pm

Alberto Goor (el lo escribe como se escucha)

Enrique es un hombre corpulento con un abdomen un tanto prominente es moreno y muy alto tiene un semblante duro pero en realidad es muy amable trabaja como albañil y cargador en una central de abastos en alguna ciudad de un pais de america del sur ha estado trabajando muy duro ultimamente con varios trabajos a la vez ya ni siquiera gasta para una cerveza el fin de semana todo lo esta ahorrando para la fiesta de 15 años de su niña ,se llama Laura lo es todo para el junto con su esposa.
El dia de la fiesta todo es perfecto es la fiesta mas grande y mejor organizada que a habido en el barrio no falta nada no se le niega la entrada a nadie incluso han llegado unos colados a los que se les permitio entrar es una fiesta que no se olvidara en muchos años pero lo que Enrique no olvidara es lo que si hija le dijo al terminar la fiesta con lagrimas de felizidad en los ojos "gracias papi".
Un dia cuando regresaba de uno de tantos trabajos exsausto en la parte trasera del viejo camion que lo dejaria cerca de su casa se quedo dormido ,se desperto con el fuerte bamboleo y brincoteo del camion y se dio cuenta de que solo quedaba el en el camion junto con el chofer ,cosa curiosa ya que siempre iva mas gente cuando el bajaba ,penso me he pasado luego lo mas extraño "TU NO ERES ASI" dijo una voz con tono jovial ,como dijo le responde Enrique mientras se acerca al chofer lo que extraña aun mas a Enrique es que puede ver por las ventanilla arbustos a pesar de la obscuridad reinante fuera "LLEGAMOS" dice la misma voz de antes y entonces lo ve no se parece al chofer que vio al subir es un tipo alto casi tan alto como el pero delgado con una bata como de doctor anteojos redondosy un cabello rizado color naranja zanahoria con lineas azules ,ven le dice el tipo ,¿pero quien es usted? le pregunta Enrique ,el tipo parece no hacerle caso y deciende del autobus y se dirige a un edificio de piedra con unas enormes puertas de metal pareciera una prision ya que no se observan ventanas ,sigue al tipo y pasan por pasillos pareciera un hospital por dentro y suben varias escaleras llegan a una habitacion y el tipo le entrga un vaso bebe le dice debes tener sed ,y es cierto tiene tanta sed que lo toma y a los pocos segundos cae en un sueño profundo ,cuando despierta esta atado a una mesa de acero con una sabana ,ve al tipo de antes que le dice un hola amigo ya despertaste que bien me dicen el Sr ciencia y tu ...tu seras mi experimento No. 486834848 a ver si contigo si resutla mi experimento pero como te llamare no puedo decirte486834848 ya se le llamare Alberto porque tienes cara de Alberto una vez conoci a un Alberto que no tenia cara de Alberto pero no importa por cierto que es ese sentimiento de amabilidad que tanto muestras pero no te preocupes yo te lo quitare o minimo lo encerrare en una caja donde no le haga daño a nadie "A M A B I L I D A D" NO ese no eres tu mirate tu eres fuerte debes ser agresivo no amable eso esta mal pero yo te arreglare no te preocupes.
Saca una enorme jeringa la cual clava en el abdomen de Enrique el cual da un grito de dolor ,ya se pasara dice el Sr es la anestecia para la operacion ,pero yo no quiero que me opere suelteme ,dejeme ir Aaaaa dice el Sr no puedo trabajar con tanto ruido saca una jeringa mas pequeña y se la clava en el cuello ,un dolor lacerante le envuelve la garganta al mismo tiempo que siente que algo le quema por dentro. Sientes que quema verdad no te preocupes pronto pasara y en efecto asi es ya no siente nada y no puede hablar por mas que lo intenta luego ve con horror como el Sr saca un enorme bisturi de una mesita que tiene al lado de la mesa y empieza a abrirlo en canal es cierto que no siente dolor mas siente el contacto y la vista de estar abierto en canal es terrible ,luego con manos enguantadas el Sr mete sus manos en la caja toraxica de Enrique y siente como palpa aqui y alla AJAAA aqui esta dice veamos si puedo extirparte esos sentimientos forcejea un poco luego saca una pequeña caja de madera negra ,bueno me tendre que conformar con encerrarlos aqui donde no le hagan daño a nadie ya encontrare la forma de extirparlos definitivamente ,si los encerrare con tus recuerdos ya que aquí no los nesesitaras y ahora una injeccion de ira ,siente un pinchazo en el interior de su pecho y siente una ira incontrolable espumea por la boca y luego se desmaya ,cuando despierta esta el Sr a su lado ,listo para los experimentos ,callese la boca maldito loco yo me largo de aquí TU no iras a ningun lado ,ahora la voz es mas fuerte y despiadada haras lo que te diga o sino te hare cosas que nunca te podrias haber imaginado en tu miserable vida humana la voz vuelve a ser jovial por otro lado si te quedas te mostrare maravillas increíbles Alberto siente miedo porque sabe que cumplira lo que dice.

Sigue atado a la mesa de metal le clava una aguja enorme en las venas de los brazos un envase de cristal que contiene algo parecido a cemento muy liquido es lo que parece le van a inyectar el frasco esta conectado a una maquina extraña ,pero que me va a hacer maldito loco ,GENIO diria yo dice el Sr te voy a hacer mas fuerte y resistente y ahora siliencio y otra inyección en el cuello el liquido gris fluye por las mangueras hacia las venas de Enrique ahora Alberto. Despierta con un tono gris en la piel y nota que parece de piedra.

Luego de muchos experimentos encerrandolo con otros seres en cuartos donde interactua con ellos a algunos los despedaza con otros solo charla pero nada mas ,un dia el Sr ciencia complacido le dice Exelente mi amigo has superado mis expectativas no hay rasto de esos sentimientos inútiles ahora te hare mi ayudante y enfermero de este mi hospital que te parece ,solo mueve la cabeza en una afirmación.

Un dia esta llevando los instrumentos para otra de tantas operaciones y se detiene en seco al ver a una niña como de unos 10-12 años pareciera que esta echa de porcelana esta atada a una silla algo le recuerda pero no sabe que el doctor esta dandole la espalda inclinado sobre la niña luego la niña con el rostro desfigurado por el miedo comienza a llorar Alberto siente que algo se rompe dentro de su pecho entonces recuerda a su hija esa niña le recuerda tanto a su hija reacciona cuando ve al Sr con una sierra pequeña que se acerca a la pequeña criatura que trata de forcejear con la silla pero esta firmemente atada a Alberto le empiezan a escurrir las lagrimas y un fuerte sentimiento de proteger a la pequeña le invade y una ira contra el Sr toma un enorme bisturí de la bandeja y se abalanza contra el Sr ciencia al que apuñala por la espalda infinidad de veces con fuerza brutal el Sr se desploma con grito agonico depues de literalmente haberlo despedazado va a liberar a la pequeña la cual parece aun mas asustada de Alberto que del Sr pero al ver que no le lastima se tranquiliza un poco mi hermano dice la pequeña ayudeme a liberarlo por favor cuando se voltea a ver a la niña escucha la voz jovial del Sr rayos no debi comprar esos instrumentos quirurgicos con aleación de hierro frio ,por cierto Alberto me sorprendiste no pense que me hizieras esto bueno como fuiste muy brutal te perdono ,ahora junta mis pedazos ,no te libraras de una buena tunda pero anda aprisa ,silencio asqueroso y da un puntapie a la cabeza de Sr ciencia la cual rueda debajo de una mesa wowowowow no hagas eso que me mareo dice el Sr Alberto Gore te llamare en adelante por este magnifico espectaculo que me presentaste jajajaJAJAJAJA rie el Sr ciencia con risa demencial pero Alberto ya se marcho con la niña y liberan al resto de los cautivos ,la niña encuentra a su hermano y se separan cuando Alberto pelea contra los sabuesos del Sr.

Un borracho en Aguascalientes se desmaya cuando ve salir de un callejón a un ser de 2.75mts con la ropa rasgada y cortadas por todo el cuerpo que parece de piedra.

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Re: Cuentos de la Fortaleza

Mensaje  Yashem el Miér Mar 30, 2011 12:49 am

El Apuesto Rey Mono


Hace no mucho tiempo, debo decir, vivía una feliz familia china en la moderna y populosa ciudad de Monterrey. El padre era un honesto y trabajador cocinero en un restaurante, y la madre llevaba con cuidado las cuentas en el negocio.

La pareja era muy feliz en su nuevo hogar en México. Sus siete hijos ya iban a la escuela y aprendían rápido el español. La hija mayor ya estaba por entrar a la prepa, y el más pequeño apenas comenzaba la primaria.

De todos los hermanos, el más pequeño fue siempre el más soñador. Cuando llegaba de la escuela, comía siempre todo su plato, y rápido prendía la tele para ver su caricatura favorita. Le encantaba ver las aventuras de ese niño gordito, que viajaba en su nube voladora, y se enfrentaba a feroces y chistosos villanos.

Cuando tenía la tarde libre, su papá se sentaba a veces con él a ver la tele, y otras tantas, le contaba bellas historias. Le contó la historia original que tantas veces veía en la tele. Le contó que el cuento verdadero no era de un niño con cola, sino de un changuito. Su nombre era Sun Wukong, y era el Rey de todos los Monos.

Al pequeño le encantaba escuchar de las grandes proezas del Rey Mono. Durante sus clases, se imaginaba a sí mismo como el apuesto simio, vestido con la cota de malla dorada y la capa del Fenix. Por las tardes brincaba y daba piruetas en su entrenamiento de Kung Fu, al cual su madre llevaba todos los días.

Por las noches, el pequeño soñaba intensamente con su historia favorita. En sus sueños, luchaba alegremente con los cuatro gruñones dragones del mar. Brincaba hasta el cielo, y conocía en persona al Emperador de Jade, rey del cielo. Iba por ahí haciendo travesuras, y nunca lo atrapaban. Comía toneladas de comida y era feliz.

Siempre en sus sueños veía de lejos a unamujer hermosa: Sus cabellos eran largos y sedosos, sus pies pequeñitos, y su voz suave y melodiosa. A veces, la dama se acercaba a cantar y jugar con él. Otras veces se ponía sus gruesos lentes y sacaba un pesado libro para leérlo al pequeño monito. Cuando despertaba en las mañanas, el niño no recordaba bien de lo que trataban los cuentos, pero sí recordaba muy bien los ojos claros que tenía. Se parecía un poco a su mamá, pero también se parecía a su maestra de pre-primaria, y sus lentes eran chistosos como los de las bibliotecarias.

El niño siguió soñando, cada vez más intenso, con los cuentos que su papá le contaba. Mil aventuras vivía cuando brincaba de árbol en árbol; de rama en rama, riendo fuerte de algún incauto al que le había jugado una broma.

En una ocasión, el pequeño monito recordó que debía ver a la dama de los gruesos lentes; tenía un regalo para él. Tal vez fuera un carrito, o un tambor, o tal vez un yo-yo. Llegó en tres brincos a la orilla del rio, y la encontró ahí.

La bibliotecaria traía consigo un durazno brillante, casi resplandeciente. Según le dijo, este era un durazno mágico, que le daría la inmortalidad a quien lo comiera. Era un gran regalo.
Por supuesto, el pequeño no sabía qué significaba ser inmortal, pero tenía mucha hambre. Aunque flaquito, era de muy buen comer, así que aceptó con gusto.

La dama de voz maternal sacó otro pesado libro, y comenzó a leerle un cuento. Después de un rato, el monito se empezó a sentir mal, y al torcerse, cayo directamente dentro del libro. La caída fue larga, y los colores alrededor cambiaban rápidamente. Al golpear contra el suelo, le dolió tanto que se puso a llorar.

En ese desolado páramo del piedra, vio que todo era gris a su alrededor; solo él tenía colores. Se encontró en ese lugar de nuevo con la dama, que ya no era bonita de rostro, ni de voz melodiosa; hasta sus lentes dejaron de ser chistosos. El niño estaba atrapado.

Lloró durante muchos días y muchas noches. Extrañaba a su mamá y a su papá. Extrañaba a sus hermanitos, al olor de comida china y a sus caricaturas preferidas. Lloró también del susto, cuando encontró una enorme pila de changuitos muertos, todos igualitos a él.

Un día se le apareció de nuevo la dama de los libros pesados, y entre gritos y enojos obligó al pequeño monito a actuar para ella. Quería ver la historia que él ya tantas veces había escuchado. Debía actuar para ella, como si fuera una obra de teatro. Debía actuar de verdad, y correr peligros verdaderos, solo para que ella pudiera ver una vez más el ahora aterrador cuento.

El niño tuvo mucho miedo, porque sabía que si a la señora mala no le gustaba su actuación, terminaría igual que los otros monitos. Tuvo mucho miedo, pero sabía de memoria el cuento.

En las montañas grises comenzó el relato, El Rey Mono conoció otros changos, pero estos eran grises, apestosos, y muy feos. Encontró una casa para ellos en una cueva detrás de una cascada. Vivió con ellos mucho tiempo, hasta olvidar su habla y tomar los hábitos de los otros. Cuando uno de ellos intentó un día morderlo para quitarle una manzana, este lo golpeó tan fuerte, que lo mató. Los llantos de miedo no se hicieron esperar.

(observa atentamente)

El Rey Mono escapó de las montañas grises, y encontró un templo en medio del triste llano. El líder del templo era un monje malo y muy enojón. Recordando aún el cuento, el joven mono suplicó en la puerta muchos días, en espera de algo de comida.

(qué aburrido)

El monje lo tomó por discípulo después de que el monito le rogara. No por eso se hizo más amigable. Todos los días lo golpeaba y le gritaba groserías. Poco a poco el changuito aprendió muchas cosas, entre ellas, a defenderse. Recordaba, casi como en un sueño, que había alguna vez tomado clases de Kung Fu. Eso le ayudó a sobrevivir.

(meh, espero llegue lo bueno)

Poco a poco, el Rey Mono creció grande y fuerte, y pudo hacerles frente a sus descoloridos compañeros. Espiando a su maestro, aprendió las magias secretas, y así obtuvo sus grandes poderes. Sabiendo ya a la perfección los secretos del monje, prometió no revelárselos a nadie, a cambio de que le dejara irse. El maestro no tuvo más remedio que aceptar.
(por fin saliste de ahí! sigue con el cuento)

El monito, ya conocido como Sun Wukong, viajó por el mundo gris de su prisión, viviendo las aventuras que alguna vez había escuchado de boca de su papá. Esta vez no eran divertidas. Los monstruos eran grandes y muy feos, y sus mordidas dolían mucho. A todos logró vencerlos, y se hizo de gran fama, aunque lo único que realmente quería era volver a su casa.

(no era lo que querías?. Quién te entiende. Al menos todavía me entretienes)

Seguía en el cuento su viaje al cielo. Encontró la manera de brincar entre las nubes, y llegar al reino del Emperador de Jade. Ya había pasado mucho tiempo, y quería que acabara el cuento. Ya quería volver. Sabiendo la parte que seguía, se le ocurrió una idea.

Con el poder que había aprendido del monje, se dedicó a destruir todo a su paso. Derrotó a 100,000 soldados celestiales, y nadie podía detenerlo.

(qué emocionante! Por fin)

Los dioses sin color no pudieron detenerle, y llamaron en su desesperación al ser más poderoso de todo el relato: buda.

El Mono llegó al fin a la parte que quería: su única oportunidad.

El feo buda gris lo miró a través de sus gruesos lentes. Le apostó que no podría nunca escapar de la palma de su mano. Wukong aceptó, fingiendo confianza. Pronto dio un gran salto, cubriendo distancias inmesurables con su brinco. Llegó al final del cielo, donde encontró cinco grandes pilares al lado del abismo.

(estoy participando en el cuento!)

El joven mono conocía esta parte del relato mejor que ninguna otra. Esos cinco pilares eran en realidad los dedos de la mano de buda, del cual nunca había escapado. El cuento ahora sería diferente.

Con todas sus fuerzas, el Rey Mono dio otro gran salto, y otro, y otro más. Cada brinco surcaba galaxias y mundos. A cada brinco le arañaban los pesados espinos, y desgarraban su cuerpo y su alma. Cada salto lo llevaba un poco más cerca: un poquito más cerca de despertar.

(NO! NO TE VAYAS! VUELVE AQUÍ, MALDITO CHANGO!)

El niño despertó en su cama, agitado y sudoroso por el terror nocturno que había tenido. Al caminar al baño, notó que su casa era más pequeña, y que la pijama le quedaba muy apretada.

Un grito bestial retumbó en toda la vecindad cuando el niño vio en su reflejo el denso pelo oscuro en sus brazos, sus grandes dientes, y la cola que crecía al final de su espalda.

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Re: Cuentos de la Fortaleza

Mensaje  Rendell el Miér Mar 30, 2011 1:08 pm

Muy buen relato lo del secuestro durante el sueño estuvo muy chido supongo es un personaje nuevo

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Re: Cuentos de la Fortaleza

Mensaje  Yashem el Miér Mar 30, 2011 2:36 pm

Digamos que es un monito que tengo pensado para un Larp de Verano. No creo que Yashem tenga mucho que aportar en una Justa.

La verdad, al buen Alberto Goor le tocó una experiencia bien pesada. Pocas cosas se me hacen más tétricas que recibir una intervención quirúrgica en contra de tu voluntad.

Además, ¿Qué le habrá pasado a la niña quinceañera?

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Re: Cuentos de la Fortaleza

Mensaje  Sue Silvertongue el Miér Mar 30, 2011 3:36 pm

Me encantan los cuentos que escriben *-* Felicitaciones a todos, la verdad hace mucho que no me divertía tanto leyendo cosas tan variadas, me encanta el estilo de todos Very Happy

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Re: Cuentos de la Fortaleza

Mensaje  Rendell el Miér Mar 30, 2011 4:43 pm

Si me parecio que mas alla del dolor fisico es lo emocional ,el verte en tal situacion y no poder hacer nada y en cuanto a la niña quinceañera ya pondre algo al respecto y gracias y por cierto para mi todos escriben muy bien mucha imaginacion y las ganas de escribir es cierto que hay mucha variedad pero eso es lo interesante que va desde lo epico hasta lo sentimental un aplauso para todos y que se animen a escribir los que todavia no lo hacen. Yo al principio no estaba muy seguro de hacerlo no consideraba que fueran tan buenos como los que lei al inicio del foro pero platicando con un master me dio el empujon y pues ahi estan los escritos.

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Re: Cuentos de la Fortaleza

Mensaje  Tank el Miér Mar 30, 2011 7:05 pm

La historia irreal de Elizabetho del Seto

¡Ahora con 100% más Proteínas y en Technicolor!


Había una vez… bueno no recuerdo si era una o fueron dos, pero… había una vez un muchacho que le pasó algo que nadie recuerda… ni él mismo se acuerdo… y lo sé por qué ese muchacho era yo [mirada de ardilla dramática]. FIN.

Un momento… Ese no es el fin… ¡No por que no recuerde significa que no tengo una historia que contar! Contaré mi historia como la recuerdo. Era 1985 cuando era joven y más bello que hermoso. El Dr. Brown fue atacado por unos terroristas de quienes había robado un poco de Plutonio y por accidente subí al Delorean a salvar el pasado de mis padres. Ah ese viejito de pelos canosos, siempre muriendo atacado por fundamentalistas del hampa. Pero algo sucedió. Recuerdo que tenía que ver con un circo… Pero como no me acuerdo muy bien que tenía de relevante, les contaré como me secuestraron… Un día estaba leyendo un libro que saqué de la biblioteca cuando me di cuenta que entre sus paginas había una historia muy larga. Fui transportado a otro mundo. En ese mundo conocí al amo de la vacuidad quien a cambio de mis recuerdos me permitiría ayudar a la princesa a salvarse. Creo que mi nombre era Bastian o Atreyu, pero ninguno me gustaba lo suficiente. Ya en Fantasía… digo Arcadia, el Relojero nos encerraba en gigantescos relojes Cucú. ¡Cucú! ¡Cucú! ¡Cucú! ¡Cucú! ¡Cucú! ¡Cucú! ¡Cucú! ¡Cucú! ¡Cucú! ¡Cucú! ¡Cucú! ¡Cucú! ¡Cucú! ¡Cucú! ¡Cucú! ¡Cucú! ¡Cucú! ¡Cucú! ¡Cucú! ¡Cucú! ¡Cucú! ¡Cucú! ¡Cucú! ¡Cucú! ¡Cucú! ¡Cucú! ¡Cucú! ¡Cucú! ¡Cucú! ¡Cucú! ¡Cucú! ¡Cucú! ¡Cucú! Así hasta que te reventaran los tímpanos o te volvieras loco. LOCO. Pero la belleza es que todos tenían que bailar. Al principio yo me comprometí a AYUDARLA, ella era para mí: la más bella rosa, por siempre candorosa, tan perfecta en su silueta, como comer… ¡una chuleta! Como quisiera una, iré a ver si Posh quiere ir a cenar… Ah cierto, ¡mi relato! Bueno, escribiré un poco más, luego me reiré un poco de Yashem y luego a cenar. Creo que no debí haber escrito eso, le pediré a mi amiga Aqua que lo edite por mí después de publicarlo en mi autobiografía. ¿En que iba? Ah, si…

Bailábamos y bailábamos. Ella decía que me odiaba. Ella decía que me detestaba. Algunas veces hasta me abofeteaba cuando daban las 12 y nos besábamos bajo el enorme reloj. Era amor. AMOR. Ella era lo mejor de Fantasía… digo Arcadia. Hasta que un día… dieron las doce en punto. ¡GONG! ¡GONG! ¡Y más GONG! Cuando salí a encontrarla. Pero… no estaba… La busque con mi vista por todos lados. La busque en el reloj grande, en el chico, en el rojo rojo y hasta en el de arena. Pero ya no estaba. ¡Me preocupé! Casi dejé de reir [nah, la verdad no]. Pero no la encontraba. ¿Dónde estas? ¿Por que te fuiste? ¡Maldije el nombre del tirano! ¡¡¡¡Quise jurar al viento por VENGANZA!!!! Quise matar al Señor Bigotes y llorar por haberme inmolado en vida… un momento eso no me pasó a mi, disculpen. Pero no lo hice... Voltee a ver y se estaba besando en otro reloj con el Capitán. “¿¿QUEEEEEEEEEEEEE???” ¡Maldito Capitán! Usaste tus artimañas rastreras para bailar junto con Coppelia. Coppelia. Mi hermosa bailarina. ¡Te mataré Capitan! ¡Te mataré por haber matado a Virgilio y haberle disparado a Flasker, te arrancaré los ojos por haber colaborado con el Alacran, te romperé un brazo por conservar el secreto de Landazuri, te morderé la nariz por haber asesinado por la espalda a Anselmo el Yermo, te romperé la mandíbula por haber hundido el TITANIC… [Estoy seguro que él tiene la culpa] y por haber besado a mi amada COPPELIA!!!

Elaboré un intrincado plan de destrucción masiva que incluía desmantelar tres relojes y convertirlos en ojivas nucleares. Telefoneé a Yashem Amoq, pero no contestó, estaba muy ocupado reparando su auto y dibujándole una “Marité-psicodelica” en el capote. Fue allí cuando en cierta carrera a través de los ‘bosques picudos’ el Relojero nos llevo a todos a dar un lindo paseo como acostumbraba; ah ese Relojero, siempre tan detallista antes de nuestra golpiza matutina. Yo soñaba en realidad con destruirlos a todos con explosiones termonucleares y reír sobre sus restos [nada personal Coppelia, espero entiendas], pero fue allí cuando comenzó. Atraparon a alguien… “Nah, solo es Gorrión” dije sin entusiasmo porque cuando lo vi de lejos supe que no importaba porque no tenía Corte. Fue cuando de repente. ¡Salieron NINJAS! Que digo NINJAS. ¡Era la maldita Pandilla Brady con Actitud! Y cuando llegaron vi que el aburrido y soso capitán salio a defender a nuestro señor. “¡Vamos Capitán DEFIENDENOS A TODOS!” Mientras yo preparaba una daga para “defender sus espaldas”. Pero entonces, Eladio Cazacuervos, bendito sea él, le lanzó la técnica 1489 del Invierno: ¡Muerte Cerebral! Y el pobrecito Capitán se transformó en un bebe y lloraba como niña. Después de presenciar la Bazooka Invernal sabía que había llegado el día. Vi como brillaba. Era él. El hombre más FELIZ de la Corte de los Contentos. Era el Sol Conquistado. Era: Anti-HE-Aqua. Era como Clint Eastwood antes de que necesitara un estiramiento de cara. Y a su lado los hijos perdidos de Bruce Lee. En mi mente podía ver mi sueño concretado. El estallido de un TRIPLE HONGO NUCLEAR reverberó en mi mente. Flasker se acercó y con un embrujo logró que Coppelia pudiese ahora hablar como siempre había querido. ¡Blasfemia! Ahora ...¿Como me diría que me odiaba? Tomé el cuchillo para luchar en nombre del Relojero en vista de que no tenía a Garrick cerca para dispararle a Flasker. ¡Maldita Mala Suerte! Luego Tank partió a la mitad al Relojero y mejor tiré el cuchillo al piso. ¡HURRA! ¡VICTORIA! ¡Coppelia sería mía! LIBERTAD. ¡PLACERES EXTRAÑOS PARA TODOS! Menos para Le Blanc… ¿Quien sabe que haga ese mimo en su tiempo libre con los niños? ¿Contarles cuentos de terror? No lo creo.

Luego tuve una visión, Aria necesitaba ser rescatada de las garras de Sombra, saqué mis alas y volé lejos de allí. NAH. En realidad me perdí en el Seto cuando nos liberaron… Todo por ir a buscar una espina lo suficientemente larga para asesinar al Capitán… [Sonrisa] Bueno, aun así, me perdí. No sé por cuanto tiempo. Pero vagué por mucho rato y cuando encontré algo con que asesinar al Capitán me di cuenta que hablaba y decía: “¡BAJAMEBAJAME BAJAMEBAJAMEBAJAMEBAJAME!” Era una ardilla vieja que decía ser un Mago poderoso de la Atlantida… no, creo que solo estaba muy viejo, se había perdido y me dijo que su hogar estaba por allá. Me invitó a su árbol y vi que era todo un condominio habitacional super-conservador en el cual moraban sus hijas las princesas. Bailamos y cantamos la canción de Fiammata que se ha hecho muy popular últimamente por esos lares y me dijeron que por mi ayuda a rescatar al rey, me darían lo que fuera: Un deseo libre de cualquier atadura y limitante. Y fue lo que hice. Les pedí un nombre bonito. Si. Un nombre era lo que necesitaba. Y eso fue lo que me dieron. Me dieron el nombre de alguien que habían conocido recientemente. Me nombraron: Rey Elizabetho [II] del Seto. Lo de Rey lo agregué yo porque suena imponente, pero a ellos no parecía importarles. Me dijeron que mi reino sería el de enfrente, fue allí cuando vi una ramita como un nabo de color rojo y la intenté sacar. Se enojaron porque casi arrancaba el brote del árbol de sangre y me expulsaron de su reino, destronándome en el proceso. Creo que mi sucesor en la corona fue un mapache ¡Un maldito mapache! ¡Hasta el antifaz de ladrón tiene tatuado en el rostro! Pfff… políticas.

Me dijeron por donde salir y vi a Argento de regreso. Quiso platicar de algo, pero era tarde y quería llegar a conocer a Aqua. Encontré una salida. Al llegar a la ciudad me di cuenta que podía entrar a los sueños. Me di una vuelta por los sueños de todos los que poco a poco fui conociendo y que aun no me conocen. Me enteré del Beaux Revé en los sueños de Yashem y de la confusión sentimental que siente Tank por… ¡UPS! Después de eso conocí a los hermanitos Vendaval quienes me tiraron a un balde de basura con todo y mis pelotas para hacer malabares. Luego hice una cita con Posh y estuvo bastante entretenida. Recientemente Tank me levantó en el aire como a un muñeco; se ve tan bien cuando se enoja de aquello que no entiende. Luego Posh me llevó a salvar a Yashem en un sueño y el Capitan que si me agrada, el Capitan Harkness por supuesto, comió pollo. Fue muy divertido.

Sé que andas por allí Capitán [¡Tu no Harkness!, el otro que quiero matar] y pienso encontrarte, así tenga que destruir esta ciudad en fuego termonuclear. Y sé que andas por allí Coppelia y te odio/amo aun, supongo que me entiendes.

Y esa es la historia… Creo. No estoy seguro de si sucedio así, y es muy probable que me haya saltado la parte en la que luchamos contra Dragón siendo montado por Regina Fortuna. Hay otra parte en la que recuerdo haber conocido a Wally, Id, Yip y Navya, pero eso no fue tan importante. ¡Por el momento es todo! Iré a cenar, pero síganme por Twitter. LOL. Pequeña broma, no tengo Twitter. [Risas] Ciao.

-- Lee las palabras en color verde para encontrar como matar a Regina Fortuna.

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“Mataste a mi amigo. Secuestraste a mi hermana de batalla. Viniste hasta mi casa a burlarte de mí. Pero cometiste un error: ¡Me dejaste vivir! Hasta la más oscura noche termina cuando llega el amanecer…”
–Tank, Implacable Espada de Verano".

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Re: Cuentos de la Fortaleza

Mensaje  Le Blanc el Miér Mar 30, 2011 8:29 pm

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Elizabetho de Seto. Rompiendo la cuarta pared y esparciendo la crisis desde 1769 A.C.

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